domingo, 15 de diciembre de 2013

SUEÑOS HÚMEDOS



Estoy tumbada en la cama sin poder dormir. Cierro los ojos con fuerza e intento no pensar en nada, solo quiero poder relajarme y descansar toda la noche pero últimamente eso es algo impensable para mí. A pesar de que hay mil cosas más importantes en esta vida, yo no puedo dejar de pensar en ese chico que hace que baile al son de su música.

No puedo evitar sentirme todo el día excitada, y es que estar pensando en él hace que mi cuerpo se estremezca y mi sexo se humedezca. Me imagino toda clase de fantasías, en la playa, en un hotel, en el coche… la verdad que el lugar es lo de menos, porque lo que más me gusta es sentirlo cerca y dentro de mí.

Otra noche más en la que aparece en mis pensamientos… Esta vez estamos en su casa viendo una película en el sofá los dos solitos. Es una peli de acción que él quería ver pero que a mí no me gusta nada. Por eso, aburrida de ver todo el rato como se asesinan unos a otros, decido crear mi propia película siendo nosotros los protagonistas.

Comienzo a imaginármelo, cada vez estoy más excitada y no dudo ni un momento en meter la mano por debajo de las sabanas y empezar a masajearme el clítoris. Se me curva la espalda de placer. Abro las piernas para tener mejor acceso a mi sexo.

Me arrimo a él, lo abrazo y apoyo mí cabeza en su pecho. Puedo notar su respiración calmada mientras él me abraza con su brazo suave y fuerte. Siendo un poco picara y queriendo perturbar su tranquilizad, comienzo a bajar mi mano hacía su pene. Él da un pequeño bote, para nada se esperaba que le fuese a tocar. Yo sonrío y sigo jugando con su pene mientras el parece no querer participar aunque noto como su respiración va en aumento.

Estando todavía tumbada, subo el ritmo, pero esta vez meto la mano dentro de mi pijama. Estoy muy húmeda. Me levanto el niqui y me masajeo los pechos a la vez que me introduzco un dedo dentro de la vagina. Dios mío, estaba en el quinto cielo.

Sin pensármelo dos veces me incorporo y me monto encima de él. Él  sin mostrar interés se echa a un lado para seguir viendo la tele. Me lo estaba poniendo difícil y eso hacía que me excitase más. Le agarro la cara, lo miro y lo beso. Él me aparta, me mira y sonríe, lo he conseguido, comienza el juego…

Me quita la parte de arriba y desabrocha mi sujetador dejando mis pechos a su merced. Chupa uno y le da pequeños mordisquitos que hacen que mi sexo empiece a palpitar. Yo me muevo rozando mi sexo contra el suyo mientras él continua ahora con el otro pecho. Tengo los pezones duros, estoy muy caliente y quiero que me penetre bien fuerte.

Me levanta y me deja en el sofá. El rápidamente se quita la camiseta y los pantalones, quedándose completamente desnudo y dejándome ver ese cuerpo de escultura. Tiene un torso fuerte y algo musculoso, unos brazos con los que te levantan sin ninguna dificultad y un pene con el que toda mujer fantasea. Una vez se ha quitado su ropa, termina quitándome a mí los pantalones y dejándome completamente desnuda.

Con mi mano solo no me basta, así que voy en busca de mi juguete favorito que hace que me lo pase muy bien con él. Me vuelvo a tumbar, abro las piernas, le doy al on y me lo introduzco dentro de la vagina. Ahora sí, esto no tenía nada que ver, era lo más. Cómo un juguete podía hacerme sentir tanto placer, era impresionante…

Se coloca un condón. Volvemos a la postura inicial y empiezo a cabalgar con movimientos lentos. Mientras, él absorbe mis pechos y juguetea con ellos. Siento su pene dentro de mí. Me agarra del culo y me ayuda a llevar un ritmo más rápido y más duro.  Estoy acalorada, agotada, noto como mi cuerpo ya no puede más, ese movimiento tan rápido hace que llegue rápido al climax. Me derrumbo y caigo en su pecho jadeando…

Después de unos segundos, salgo de él y me pongo de pie. Me apoyo en el sofá exponiéndole  mi culo, quiero volver a sentirlo pero esta vez desde atrás. Él se levanta, me acaricia la espalda, se coloca detrás y me penetra fuerte dejándome sin aliento. Me sujeta con su brazo, mis piernas no aguantan más. Él sigue con sus embestidas, lentas pero duras, está a punto de llegar al climax y yo con él. Sí, sí…

Este vibrador es una maravilla, hace que pierda el sentido. Ya no aguanto más, estoy llegando…  Subo la velocidad del vibrador para terminar en la cumbre a la vez que masajeo mí clítoris. Sí, sí, o Dios mío…

Me quedo tumbada en la cama sin poder pensar, sin moverme, casi sin poder respirar de lo agitada que estoy. Después de recoger todo me vuelvo a tumbar. Ahora sí, cierro los ojos y mientras recuerdo esa fantasía caigo en un sueño profundo…

                           

         La chica del vestido rojo

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