sábado, 24 de agosto de 2013

LAS PRÁCTICAS GAYS


Mucho tiempo condenadas por la moral religiosa y, más adelante, social, las prácticas homosexuales han sufrido la incomprensión de una sociedad muy pensante. Todavía en la actualidad, y a pesar de la liberación de las costumbres, son víctimas de muchos perjuicios.
 
Represión y castigo
Incluso en nuestra sociedad moderna, han habido períodos en los que estaba bien visto ser homosexual. En 1960, la ley consideraba la homosexualidad como “una lacra social”, igual que el alcoholismo o la prostitución; y en 1968, la Organización Mundial de la Salud la clasificaba entre las enfermedades mentales. Hubo que esperar hasta el año 1982 para que esta diferencia de orientación sexual fuera despenalizada y, al año 1992, para que se desclasificara a nivel médico.

La edad de oro de la homosexualidad
En la antigua Grecia, los homosexuales gozaban de mejor reputación. En aquella época, los griegos eran espontáneamente bisexuales y las relaciones homosexuales incluso formaban parte de un ritual de paso hacia la edad adulta. Respecto a los romanos, la homosexualidad era más compleja, pero formaba parte de la vida de un hombre. Los hombres libres debían ser "activos" en los campos de la vida diaria y mantenían, por lo tanto, relaciones con sus esclavos.

Un mejor conocimiento del cuerpo
Contrariamente a las ideas preconcebidas, las prácticas homosexuales no difieren tanto de las heterosexuales. Dado que el coito no es centro de la relación, los compañeros dan más importancia a las caricias y la estimulación mutua. El excelente conocimiento del cuerpo del compañero y de sus zonas erógenas, puede permitir caricias de una dulzura y una sensualidad que no siempre es tan intensa en las parejas heterosexuales. En cuanto a la cuestión de la fidelidad, aunque parece que los hombres continúan con una ligera preferencia hacia la autonomía y la libertad en sus relaciones, las relaciones homosexuales no son menos íntimas ni menos fusionales.

Penetración y felación
Símbolo de la sexualidad heterosexual, la penetración no se considera como un fin en las relaciones homosexuales. En los hombres, y al contrario de las ideas preconcebidas, el recurso a la penetración anal no es sistemático: tan sólo un 36% de los gays reconocen practicar la sodomía con su compañero. Del mismo modo, la felación mutua es una práctica ineludible en las relaciones homosexuales.

Prácticas de riesgo
También existen en las parejas heterosexuales, pero estas prácticas son reivindicadas por algunas corrientes gays como medio de afirmación. Aunque se practiquen entre adultos y con consentimiento, algunas están lejos de no correr peligro.
- Reivindicando el principio según el cual cada uno es libre de vivir su
sexualidad como la entiende, los adeptos del barebacking defienden las relaciones sin protección. El término, que en inglés significa "cabalgada a pelo", designa la práctica, deseada y asumida, de relaciones sexuales sin protección. Cuando el sida continúa causando estragos, los barebackers afirman que cada uno debe ser responsable de su Salud.
- El fist-fuckingconsiste en introducir la mano o el puño en el ano del compañero. Esta práctica puede comportar numerosas lesiones de las mucosas, desde una simple irritación o infección, hasta contusiones graves, incluso roturas musculares que pueden derivar en incontinencia fecal.

Saber protegerse
Nunca lo repetiremos lo suficiente: es importante protegerse en el momento de todo contacto sexual. Tanto si hay penetración o no, existe un riesgo de infección y/o de transmisión de enfermedades, particularmente del virus del sida. La contaminación puede producirse en el momento de las caricias, manuales o bucales, por el contacto de las mucosas con el esperma, o incluso mediante el intercambio de juguetes eróticos. Como medida de prevención, se aconseja utilizar un preservativo o limpiar los accesorios antes de compartirlos. También se recomienda recurrir al preservativo para todo acto de penetración.

http://www.enfemenino.com/ficha/pareja/f12796-las-practicas-gays.html

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