sábado, 8 de junio de 2013

SALVAR UNA RELACIÓN: CÓMO SUPERAR LAS ETAPAS MÁS PELIGROSAS


SALVAR UNA RELACIÓN: CÓMO SUPERAR LAS ETAPAS MÁS PELIGROSAS
 
Las etapas de una relación


"Se casaron y vivieron felices para siempre". Eso dicen los cuentos. El príncipe encuentra a su princesa y todo va bien. Lo hemos aprendido desde pequeñas y en las comedias románticas se confirma: cuando la pareja protagonista se encuentra por fin, la película se acaba. Un final feliz. Desgraciadamente nadie nos cuenta lo que viene después, cuando el príncipe y la princesa han pasado unos cuantos años juntos.

La vida como pareja no siempre es como retratan las películas. Hay etapas que significan un obstáculo a superar para la relación. Cuando os conocéis desde hace años, cuando os mudáis juntos, con el primer hijo... Aunque son momentos bonitos de la pareja, también entrañan peligros. La buena noticia es que, una vez vives estas etapas con tu pareja y superas las dificultades, la relación sale reforzada para seguir adelante.

Hemos hablado de las crisis y las fases de una relación con el psicoterapeuta Philippe Geffroy y nos ha dado las pautas para mantener vivo el amor durante muchos años.
 
 
La crisis de los 3 años
El problema:

El hecho es que después de tres años aproximadamente, se te quita la venda de los ojos. Empezamos a darnos cuenta de que hemos idealizado un poco al otro en la época de enamoramiento. Ahora ves todo con más claridad. También los fallos de tu pareja.

Llegados a este punto hay dos riesgos: o intentamos cambiar al otro según nuestras expectativas, una mala idea siempre; o tratamos de mantener la ilusión obviando todo lo que nos molesta de nuestra pareja y tratando de olvidar la frustración. Tampoco es una gran opción.
 
 
 
 
Superar la crisis de los 3 años
La solución del experto:

En primer lugar, debemos deshacernos de la "actitud del avestruz". En lugar de esconder la cabeza en la arena, debemos tomar conciencia de lo que es realidad y lo que es mera idealización. Si la pareja no es como pensábamos, debemos tener claro, que ahora vemos al verdadero hombre. Sin mirar a través de gafas color de rosa. Le conocemos mejor.

Ambos miembros de la pareja deben hablar con el otro sobre la situación. Y reconocer, sin hacer ningún drama, que no están solos con esos sentimientos. Puede que, para gustaros, en el pasado hayáis suprimido u ocultado algunos rasgos de vuestro auténtico carácter. Ahora es el momento de ser auténticos y desarrollar una "verdadera" relación entre vosotros. Volver a lo que érais antes de conoceros. Esto también incluye volver a ver a amigos que quizás has descuidado durante estos tres años. Por tanto, esta fase es también una oportunidad. Para la relación e individualmente.
 
 
La crisis de los 7 años
El problema:

Esta etapa puede ser difícil. Sobre todo si no se ha superado realmente la crisis de los 3 años, es decir la transición del enamoramiento inicial a una visión clara. Si se han tenido los ojos cerrados durante años, de repente llega toda la verdad de golpe.

Ahora ha llegado el momento en el que no se pueden seguir edulcorando las cosas. Hay que aceptar que la pasión de los primeros años ha dado lugar a otra cosa. Ya no hay nervios y mariposas en el estómago. Uno se pregunta si el amor no se ha vuelto demasiado amistoso. ¿Se terminó la pasión para siempre? Esto puede ser muy preocupante para quienes pensaban que esos sentimientos tan especiales no se acabarían nunca.
 
 
 
 
Superar la crisis de los 7 años
 
La solución del experto:

No se debe hacer un diagnóstico precipitado. No es el fin del amor, sino el fin de la pasión ardiente. Y hasta tiene sus ventajas, ya que las mariposas son demasiado extenuantes a largo plazo. La pareja debe entender que el amor cambia a lo largo de los años, que tiene diferentes etapas y formas. Ahora es real y con una buena base. Esto es algo muy positivo porque este amor es claro y honesto.

No todo es blanco o negro, pasional o aburrido. La rutina es bonita porque son los hábitos los que unen a la pareja. Pero también es importante romper con esa rutina de vez en cuando para redescubrir la diversión con el otro y no dejar que la rutina de paso a la indiferencia.

También es importante volver a crear momentos de cercanía como pareja. Por ejemplo a través de la sexualidad. También se puede recuperar la cercanía pensando juntos por qué os enamorásteis hace tiempo. Esto puede revivir los sentimientos y fortalecer la pareja.
 
El nacimiento del primer hijo

El problema:
Nueve meses de espera e ilusiones. Y por fin llega el bebé y pone patas arriba toda la estructura de la pareja, aunque la llegada del bebé signifique una indecible alegría. Las cosas no son más sencillas cuando se pasa a ser tres. El nuevo miembro de la familia atrae toda la atención y además la reclama a viva voz.

A partir de este momento el bebé va a exigir mucho de sus padres tanto física como emocionalmente. La pareja se debe convertir en una familia, el hombre y la mujer en un padre y una madre. Para la mujer es más sencillo porque, gracias a la hormona oxitocina, tiene desde el principio un fuerte sentimiento maternal.

Aunque los padres cada vez estén más implicados en el cuidado de los niños, sigue sin ser fácil para ellos encontrar su lugar en la estrecha relación entre la madre y el bebé.
Ser y permanecer una familia    
La solución del experto:
Cuidado con los pensamientos del tipo: el bebé es nuestra última oportunidad para salvar la relación. Un bebé une, eso está claro, pero no puede cimentar una relación. De hecho, al principio se necesitan nervios de acero, cuando por la noche haya que levantarse cada pocas horas, cuando te presiones para que todo vaya perfecto. Es fácil que esto conduzca a frustración, decepción y miedos. Y esto alcanza su punto álgido si en la pareja ya había problemas desde antes.

Muchos padres piensan que todos los demás funcionan a la perfección excepto ellos. Por eso tienden a callarse sus miedos para no dar la sensación de estar superados por la situación. Lo único que puede ayudar en este caso es hablar de los sentimientos. Fortalecerse mutuamente como padres.

Además es importante estar atento a las señales de alarma que indican que la pareja se está alejando. Si los padres notan, que por las noches les cuesta separarse de su hijo, deben tener cuidado. También tienen que tener tiempo para sí mismos. Al principio no es nada fácil, pero hay que trabajar en ello. Las parejas que evitan la intimidad con su pareja en esta época, deben además preguntarse qué es lo que temen cuando están solas con su pareja. ¿Qué preguntas se están ocultando, qué no está claro?
 
Mudarse con el otro
 
 
El problema:
¿Sueñas con ver vuestros dos cepillos de dientes en el mismo vaso y vuestros nombres juntos en el buzón? Mudarse juntos es el primer síntoma de que una pareja quiere poner su relación bajo una base sólida. Tener una casa en común es una promesa de futuro. Una forma de mostrarse como una pareja, como una unidad.

Pero, mientras que antes os veíais en momentos especiales, te ponías guapa para las citas y en los días malos podías quedarte en la clandestinidad, ahora no puedes tener secretos. Además se revelan los distintos hábitos de vida.
 
 

 
 
Vivir juntos
La solución del experto:

Tras la mudanza debemos aprender a dejar a un lado el perfeccionismo, ver a la otra persona tal y como es y tomarnos con humor las peculiaridades de la nueva pareja. La pasta de dientes abierta, la ropa tirada por todas partes, la tapa del vater... estos son los (pequeños) problemas del día a día. Que hasta pueden dar algo de color a la vida en común. En vez de enfadarnos debemos dejarnos sorprender por la pareja. Sí, puede que en algunos aspectos sea más agotador de lo que pensabamos. Pero no pasa nada.

Lo más importante es no caer en una especie de hibernación de pareja. Es decir, no perder el contacto con amigos y familiares, mantener la red de conocidos y aficiones. No se debe dejar la propia individualidad fuera de casa al mudarse con el otro. Sólo de esta manera la relación podrá mantener la emoción a la larga.

También es importante el hecho de que una relación nueva necesita una casa nueva. Si la pareja se muda a casa de uno de los dos o a la casa donde uno había vivido con su ex-pareja, no es difícil que haya problemas. ¡Buscad algo nuevo juntos!
 
 
Tiempos difíciles
El problema:

Enfermedad, dolor, decepciones... también hay fases difíciles en las que una relación se pone a prueba. "En lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad" no se dice porque sí. Una relación larga debe poder resistir auténticas crisis.

Aunque suene obvio, en estas épocas, hay que estar junto al otro: en la realidad son una prueba en la que muchos han fracasado. Pero la pareja también puede salir fortalecida de la crisis y alcanzar un nuevo nivel de unión.
 
 
 
 
 
Superar épocas difíciles
 
 
La solución del experto:

Una relación de pareja esta construida sobre dos pilares: el amor y la voluntad de seguir siendo pareja. En las épocas difíciles esta voluntad es lo crucial. Se trata de apoyar a tu pareja y pasar juntos por una dura prueba.

Cuando se quiere a alguien, se debe confiar en esa persona y ser capaz de pedirle ayuda. Este conocimiento es una parte importante en el desarrollo de toda pareja. Erróneamente a veces pensamos que debería ser nuestra pareja la que sintiese que necesitamos su ayuda. Pero no se pierde nada por mostrar nuestras inseguridades. Expresar las necesidades claramente puede evitar malentendidos. Sin embargo, no se deben esperar milagros de la pareja, que también es sólo un ser humano con sus miedos e inseguridades.

Quien quiera ayudar a su pareja en una etapa difícil tiene que pensar, que aquello que a él le ayuda no tiene porque servir también en su pareja. Todo el mundo tiene una forma distinta de reaccionar a las épocas duras: silencio, lágrimas, agresividad, distracción o aislamiento. Y no hay reacciones correctas o incorrectas, hay que entender esto y respetar las de tu pareja.
 
 
 

 

 

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