lunes, 24 de junio de 2013

CÓMO SER UN HOMBRE MULTIORGÁSMICO


Os prometo que hace unos meses eso de tener orgasmos sin eyacular me podía sonar tan extraño como a la mayoría de vosotros.

No ayudaba que los practicantes de tantra me hablaran de chakras, energías o kundalinis, en unos términos que a mi vocabulario científico le parecían demasiado esotéricos. Entonces me di cuenta que en parte (y sólo en parte) el no entendimiento llegaba por utilizar un lenguaje diferente. Donde ellos decían energía otro podría decir dopamina, y cuando hablaban de concentrarse en los chakras se podía interpretar como aumentar el flujo sanguíneo o la sensibilidad nerviosa.

Mover la energía cósmica de un chakra a otro para evitar la eyaculación me continuaba desconcertando, pero cuando leyendo sobre fisiología de la respuesta sexual vi que “el orgasmo es la activación de unos nervios y la eyaculación la activación de unos músculos”, y que “los dos fenómenos suelen suceder juntos pero en realidad son fisiológicamente diferentes”, la capacidad de controlar tu cuerpo y tener orgasmos sin eyaculación empezó a parecerme mucho más plausible.

La clave empieza por asumir que en última instancia la instrucción de tener un orgasmo ocurre en el cerebro. Piensa en la diferencia entre los nervios sensitivos y los motores. Los nervios sensitivos “reciben” la información (el pudendo por ejemplo, del pene). Esa información viaja a la médula y el cerebro, y allí en un momento determinado se activan nervios simpáticos que “emiten” una respuesta orgasmática.

Esta sensación orgasmática la sientes mucho más intensa en los genitales, pero en realidad ocurre en todo tu cuerpo: la activación del sistema simpático hace que se liberen sustancias químicas, activen más áreas cerebrales, incremente drásticamente la presión y ritmo cardíaco, dilaten bronquios y pupilas, haya contracciones pélvicas, active el reflejo eyaculatorio… todo ocurre en conjunto, pero en realidad son reacciones independientes y no es descabellado imaginar que puedan separarse. De hecho una masturbación rápida puede provocar eyaculación pero una reacción corporal y sensación placentera mucho menos intensa. Hay muchos estudios (material para otro post) comparando efectos como liberación de prolactina, satisfacción o relajación, entre coito y masturbación.

A lo que íbamos; ¿se podría tener un orgasmo y sentir todas las reacciones corporales y placenteros neurotransmisores sin que se activaran los músculos de la eyaculación? Sí rotundo. Y es más; resulta más sencillo de lo que podemos imaginar. Los tántricos lo explican de manera demasiado complicada. De hecho quizás ya has sido (como pensé yo) multiorgásmico sin saberlo.

Aprender a controlar la eyaculación

Sobre todo de jovencitos, muchos hombres se han encontrado en la tesitura de estar en medio de un coito y notar que el final se acerca mucho más pronto de lo deseado. Se suele recurrir a la táctica de pensar en la nevera para intentar reducir la excitación (por poner un ejemplo suave), o buscar un casi infalible cambio de postura con el que disimuladamente enfriar un poco y ganar unos minutos más. Pues bien; seguro que si apurasteis demasiado, en medio de este cambio de postura algunos habréis sentido como unas pulsaciones preorgásmicas y apretasteis con fuerza los músculos para evitar el final. Si os fijáis, habiendo sentido y superado esas contracciones, después tardasteis mucho más en llegar al punto de no retorno.

Eso es porque en realidad experimentasteis algo muy cercano al orgasmo sin eyaculación. Físicamente hicisteis fue parecido a lo que practican los tántricos. La gran diferencia es que ellos saber erotizar el momento y potenciar el resto de sensaciones corporales, mientras que vosotros estabais concentrados en reducir la excitación y sentir lo menos posible. Pero físicamente has tenido un pequeño orgasmo, y de repetirlo podrías considerarte multiorgásmico.

A nivel muy básico (los tántricos expertos dominan muchas otras técnicas), se trata simplemente de estar en un coito normal, pero empezar a acercarse muy pero que muy lento hacia el momento del orgasmo. Cuando crees que estás cerca, haz movimientos pausados e intenta mantenerte un buen rato en ese punto fronterizo cercano al no retorno. Debes ir muy lento, porque cualquier movimiento violento provocará una eyaculación inmediata. Entonces, cuando te sientas preparado, muy poco a poco ve permitiendo que se acerque el orgasmo. Pero respira muy hondo al mismo tiempo, intenta tensar los músculos de la zona pélvica, y haz como si quisieras retirar toda la atención nerviosa (o energía) hacia detrás del pene y enviarla hacia dentro del cuerpo.

En esas condiciones puede suceder que tu sistema nervioso simpático empiece a activarse, tu cerebro libere los neurotransmisores del placer, notes unas rampas en los brazos parecidas a cuando las mujeres dicen que han tenido un orgasmo “más corporal”, sientas todo lo parecido a un orgasmo (quizás menos intenso y no tan localizado en el área genital), experimentes incluso el bienestar y la relajación posterior, pero sin la eyaculación y la pérdida de erección que comporta. Tras unos segundos, si quieres, podrás seguir con el coito hasta volver a alcanzar ese punto de no retorno y repetir el “orgasmo seco”. Te habrás convertido en multiorgásmico.

En realidad son orgasmos menos intensos. Si tu única intención era tener uno convencional, pues la experiencia no te habrá servido de mucho aparte de dejarte “energizado (hay taoístas que evitan constantemente la eyaculación con este objetivo). Pero si estás planeando una sesión extensa de sexo, puede ser una experiencia muy especial. Tanto para ti como para tu pareja. A ella (como te ocurre a ti) le encantará verte disfrutar tantas veces, y tu es muy posible que entres en un estado de mayor sensitividad.

Sé que para practicantes de tantra esto es muy básico. Ellos utilizan técnicas de yoga, meditación e infinidad de ejercicios para acumular energía sexual y situar la experiencia en otra dimensión. Pero yo prefiero dejarlo aquí. Durante las entrevistas del libro mucha gente me ha preguntado por la multiorgasmia masculina, a menudo con bastante escepticismo sobre la posibilidad de tener orgasmos sin eyaculación. Sólo pretendía confirmar que sí es algo que la fisiología puede explicar, y  me pareció un bonito ejemplo de fusión entre conocimientos científicos con experiencias ancestrales.

Por: Pere Estupinya 

Contacto: pere@mit.edu / Twitter: @Perestupinya / Facebook Group

Web: www.pereestupinya.com / www.elladrondecerebros.com

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