sábado, 4 de mayo de 2013

RELATO: LA DESPEDIDA DE SOLTERA DE MI HERMANA






¡Por fin se casa mi hermana! El momento con el que había soñado toda su vida había llegado, después de una larga relación con Unax. Los dos son tal para cual y me alegro mucho por esta unión, ¡hacen tan buena pareja! Estoy radiante de felicidad por ellos, aunque no voy a negar que siento una especie de alarma interna. Sé que la causa es el miedo de que la historia de mi hermana se convierta en un calco de la mía, con crisis matrimonial, divorcio y de suplemento una depresión de caballo. Le das vueltas a la cabeza y piensas que quizás había solución, que los años pasan y que tu ex tampoco estaba tan mal. Menos mal que mi otro yo intervino a tiempo para no cometer semejante locura…como os podéis imaginar actualmente tengo el cartel de disponible con letras mayúsculas y hasta que no encuentre al hombre adecuado, disfruto de mi vida a mi manera, mimando a mi cuerpo. 



He quedado con el grupo de mujeres en el bar de toda la vida. La decoración es austera pero es un entorno íntimo, donde nos encontramos a gusto. Nos sentamos en una mesa redonda con nuestros cafés, y entre soplido y soplido preparamos la despedida de soltera de mi hermana Ainitze. Todas coincidimos en que tiene que ir vestida de caperucita roja, con ligas a juego y los labios de rojo carmesí. Una vez terminados los preparativos, nos paramos en frente del escaparate “Titi goxo” y descubrimos todo tipo de juguetes sexuales muy sugerentes. Nos compramos unos silbatos con forma de pene y ya de paso aprovecho para comprarme unas bolas chinas, de esas que supuestamente vienen bien para el suelo pélvico…



Hoy es el día que con tantas ganas esperábamos. Vamos toda la tropa a casa de Ainitze a disfrazarla y a prometerle que su despedida va a ser inolvidable. No nos imaginamos lo q nos espera…Cenamos en un bar muy animado donde se celebran más despedidas y todo va fenomenal entre risas y canciones. Una vez hecha la digestión mediante orujos de hierbas, nuestro cuerpo pide movimiento. Salimos a bailar a la pista y ya de paso aprovecho y voy en busca del WC. Para mi sorpresa, no lo encuentro por ninguna parte, así que pregunto al camarero morenazo ( que, por cierto, tiene una sonrisa y unos ojos tan penetrantes que quitan el hipo) y me indica que al fondo y subiendo unas escaleras de caracol están los baños. Subo los peldaños poco a poco y veo que hay un pasillo con varias puertas en el lado izquierdo y otras dos en el derecho, que es donde puedo hacer pis. Sentada en la taza escucho unos gemidos sospechosos y me pongo roja. Se me escapa una risita nerviosa mientras seco mi sexo con papel higiénico y cuando me dispongo a lavarme las manos, noto una palmada en mi trasero.¡ Será descarado! Me giro hacia atrás bruscamente y veo a un hombre de fuerte aspecto, mirándome con desparpajo.
- Quieres observar lo que ocurre ahí dentro, nena? – me dice sugerente.

-   Mmmm...¿ cómo? ¿ A qué te refieres? – pregunto intentando ocultar mi curiosidad.

-   Ven, acompáñamem te gustará lo que ves- me dice el hombre misterioso.



Entonces, me lleva a la primera puerta del pasillo y me dice que observe por la mirilla. ¡Puedo ver el gran salón que hay dentro! Primero me fijo en un sillón de terciopelo morado donde yacen dos cuerpos que no paran de moverse al vaivén del deseo. Por un momento, me parece sentir que me han visto y ponen más cara de gusto, además, ¡ no paran de gemir! Varios hombres y mujeres observan la escena y no pueden parar de masturbarse. Los gemidos de la sala contagian rápidamente a todos los presentes, incluido el chico misterioso, que al parecer se ha ido a observar a otra puerta con paredes no insonorizadas. ¡ Nunca he estado en un lugar así! Me doy cuenta de que mi hermana y amigas ya se estarán preocupando, así que me alejo sin molestar al hombre misterioso que parece pasárselo muy bien observando la excitación de otros.



Bajo las escaleras despacio, para no tropezarme, y de repente, no puedo creer lo que ven mis ojos...mi hermana, a la que tanta estima tengo, se está morreando literalmente con un hombre muy bajito que al parecer ¡ era uno de los boys que hemos contratado! Me acerco para observarlos mejor. Por una parte, una de mis amigas ( morena de pelo rizado y ojos azules) está sentada en una de las sillas colocadas en el escenario. Un boy vestido de bombero, marcando paquete y musculitos se mueve sensualmente sonriendo y mirando fijamente a Mónica, la amiga de la que os he hablado. Ella es soltera y puede permitirse el lujo de disfrutar de aquel hombre, primero con la mirada, y luego en la cama si quiere, pero ¡ mi hermana! Ohh dios mío, ¿ dónde se ha metido mi hermana? Noto una mano sobre mi hombro y es Lucía, otra del grupo que está más borracha que otra cosa. Siento escalofríos cuando me cuenta que Ainitze no estaba segura de si casarse o no, porque las relaciones sexuales con Unax no le satisfacen y, en cambio, ¡ ahora ha descubierto una nueva atracción!



- Es un tío muy guapo pero el problema es que a tu hermana no le pega nada, tía....tiene un problema en los testi...osea en la estatura....creo haber visto que tiene enanísmo, pero oye que yo ya no se lo que veo, cielo- me dice Lucía.



-   ¿ Cómo? ¡ Esto es surrealista! Mi perfecta hermana, la que soñaba con casarse y formar una familia, encuentra a un enano boy y se va con él, tirando todas sus ilusiones por la borda? ¡ Pero qué le han echado en la bebida! – estoy tan alterada que me voy a la barra agresivamente a discutir con el morenazo cabrón...

-    A ver, que yo no he sido, ¿ cómo voy a hacer una cosa así? Tu hermana ya es mayorcita para follarse a quien quiera- dice, el muy listillo.

-   ¿ Y si tú no le has echado nada en la bebida, no has visto a nadie que haya podido hacerlo? ¿ Igual el mismo enano?

-    Ey, un poco de respeto, conozco a esa persona y tiene un corazón que no le cabe en el pecho, no sería capaz de hacer una cosa así.

-    ¡ Ya! Mi hermana hasta hace poco también creía que no era capaz de ponerle los tubos a su novio y menos de chuparle la polla a un enano! – le digo, enfadada.

-    A ver, ¿ me dejas trabajar? Y deja de insultar a mi amigo, ¿ok?

De hecho tu hermana no es la primera vez que viene, como dices, a mamársela y a disfrutar como loca con él...



Creo que me va a dar algo. Desde luego, sospecho que esa boda no tiene futuro, y además creo que mi hermana nunca ha disfrutado tanto como con este pequeño gran hombre....

A pesar del mal humor que me consume por dentro, no puedo evitar que se me escape una pequeña risita. Entonces, para calmar mi nerviosismo, el camarero morenazo cabrón me invita a una copa. La tensión sexual entre nosotros cada vez se hace más evidente. Mi corazón late a ritmos desorbitados, y nuestras bocas no tardan en entrelazarse. Suerte que su turno de trabajo termina en ese preciso instante y podemos dar rienda suelta a nuestra pasión en una de las habitaciones del piso de arriba.

Mi morenazo cabrón me pone contra la pared mientras noto su cálido aliento junto a mi oreja. Aparta un mechón de mi cabello y me susurra al oido:

-   Necesito tenerte desnuda junto a mi sexo ya mismo, pero he de confesarte que necesito que te dejes puestas las sandalias de tacón, porque es lo que más me excita de ti.

Cuando me dice aquello me siento muy rara, pero extrañamente poderosa. Se pone de rodillas ante mí y empieza a lamerme cada dedo del pie cuidadosamente, mientras con la otra mano acaricia mis sandalias de una manera demasiado excitante. Mis pezones empiezan a transparentarse escandalosamente bajo mi vestido, mientras su erección cada vez crece y crece más. Le ordeno que se tumbe boca abajo sobre la cama de la habitación y deslizo el tacón, recorriendo su cuerpo de arriba a abajo. Su respiración se hace cada vez más fuerte, estoy tan excitada que no puedo esperar más para colocarme encima suyo. La penetración se hace aún más profunda cuando, sentada a horcajadas sobre él, agarra mis tacones para impulsarme aún más fuerte hacia él. ¡Uff, la sensación es tan placentera...! Le pido todo tipo de fantasías que no he experimentado antes, y mi explosión de placer no tarda en llegar, y se expande por todo mi cuerpo, aún con los tacones puestos.


En ese momento me doy cuenta de por qué ha fracasado mi matrimonio...definitivamente no soy apta para ser sumisa, yo soy la que manda. Por cierto, ¿ dónde se habrá metido mi hermana?

Escrito por Erianthe y Blue dolphin

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