sábado, 11 de mayo de 2013

MI EX



 

¿Existe la amistad entre un hombre y una mujer, siendo los dos de orientación heterosexual? Yo creo que sí, aunque si hay atracción es más complicado que sea puramente amistad, y más complicado aún si una de las partes siente algo más, y si anteriormente ha habido algo entre esas dos personas quizá más complicado aún… ¿o no?

No lo sé, al menos yo sí que siento amistad por él, y yo creo que él también por mí, aunque cuando estábamos juntos me decía que si un tío es amigo de una tía es porque quiere algo más… Pero yo no creo que tenga por qué ser así siempre, o quiero creer eso, no lo sé…

Ya hace un tiempo que lo nuestro acabó. No fue por nada del otro mundo, simplemente nos enfriamos o cansamos, llevábamos muchos años juntos y empezamos desde muy jóvenes… El sexo era muy bueno, ya lo creo, era muy bueno en la cama, cada vez que pienso en eso y le veo… Prefiero cambiar de pensamiento. Lo que decía, simplemente poco a poco nos fuimos alejando más y ya está…

Nos seguimos llevando genial, andamos juntos, y a veces puede haber un poco de tonteo, eso sí, yo no le hablo de otros chicos ni él a mí de otras chicas, aún nos resulta raro e incómodo, pero por lo demás, bien. Ojalá le hubiera conocido ahora, tal y como es ahora, y él a mí… ¿nunca te has planteado que estaría bien volver a conocer a ciertas personas en otro momento de tu vida?

En fin, eso, que me distraigo, jo, no sé qué ponerme, hoy tenemos cena todos los amigos y me apetece ir sexy… Ya sé, me voy a poner ese top negro escotado que deja ver mis bonitos y aunque no muy grandes, firmes pechos. Y por debajo unas leggins negras que me hacen un culito bonito y respingón. Hoy me veo bien y estoy a gusto conmigo misma, me apetece ir a darlo todo.

Después de pasar por chapa y pintura, ya estoy lista, lo mío me ha costado, pero he hecho un buen trabajo, le guiño el ojo a esa morena despampanante que me mira desde el otro lado del espejo, y le dedico un beso con esos labios insinuantes pintados de rojo.

Llego, saludo a todo el mundo, noto miradas de grato asombro entre mis amigos y mis amigas me dicen que estoy espectacular, sonrío radiante. Giro la cabeza y mi mirada se encuentra de repente con la suya, madre mía, parece que no soy la única que esta noche quería destacar, joder, qué bueno está, hacía tiempo que no le veía y dios, ¿por qué no se puso así cuando estábamos juntos? Está para comérselo enterito, lleva unos vaqueros, una camiseta que le marca tímidamente los pectorales, que antes no tenía, y hace ver que el resto del torso está igual de fibroso… Por en cima una chupa de cuero, y el pelo calculadamente despeinado… Como a mí me gusta… No aparta su mirada de mí y se acerca, me da un beso en la mejilla, y me susurra al oído con voz seria y segura, “estás especialmente preciosa hoy, luego hablamos”.

Me ha dejado rota, un escalofrío recorre todo mi cuerpo, en cima olía tan bien… Nos sentamos en la mesa, cenamos hablando y riendo alegremente, y de vez en cuando noto que me observan, miro y otra vez me encuentro con esa mirada que me derrite por dentro, me da miedo el giro que puede tomar esta noche…

Salimos del restaurante y nos dirigimos a la zona de bares, ya llevamos todos unas cuantas copas y seguimos con la ronda… Me lo estoy pasando genial, riendo, hablando, bailando… con todo  el mundo, sin importarme nada más… Entonces, noto unas manos sobre mi cintura, detrás de mí, que sigue mis pasos de baile. Me acerca a su torso y me vuelve a susurrar al oído “debería estar prohibido que te vistieras así, vas a dejas a todas las chicas sin oportunidad de ligar y todos los tíos bizcos de tanto mirar. Hoy estás especialmente preciosa, nena”.

Me da la vuelta, y me pega a su pecho, mientras seguimos bailando, sensualmente… No sé muy bien lo que estoy haciendo pero solo quiero dejarme llevar, así que yo también juego al mismo juego, le meto la mano por debajo de la camiseta, comprobando lo que antes creía haber visto y sí, ha pasado por el gym, está increíble, no demasiado musculado pero fibroso, como a mí me gusta… me observa con una sonrisa ladeada, sexy. Me acerco a su oreja, le suelto un pequeño jadeo y le digo, “tú tampoco te quedas corto, esto antes no estaba, me encanta tu cambio de look, ojalá te hubiera conocido ahora”. Me mira fijamente y me dice “lo estás haciendo”. Me da dos besos, suaves, sensuales, cerca del labio, y me dice “hola, soy Ian, encantado de conocerte”. Hoy no deja de sorprenderme, me quedo perpleja, le sonrío y hago lo mismo con él.

Seguimos bailando, cada vez más agarrados, más excitados, de hecho noto su excitación cerca de mi pelvis, y me muevo hacia ella. Me agarra del brazo y me lleva con él al otro lado del bar. Me empuja contra la pared y empieza a besarme con ansia. De repente para y me dice, ven, vamos, nena. Me agarra de la mano y yo me dejo llevar obediente. Vive muy cerca, así que sé a dónde nos dirigimos.

Llegamos al portal, abre la puerta, nos metemos en el ascensor y tan pronto como se cierran las puertas, me vuelve a besar con pasión mientras mete su mano por mi escote y acaricia y agarra mis pechos como sabe que a mí me encanta que lo hiciera… Me besa suavemente el cuello y se abren las puertas, ya estamos. Cuando cierra la puerta de su casa, me mira con picardía, se la devuelvo mientras me muerdo el labio. Me coge y me pone encima de ese mueble que tiene a la entrada. Me besa, me sorbe los pechos, mete su mano por debajo de las mayas, acaricia mi clítoris, estoy mojadísima, madre mía, quiero quitarle esos pantalones, meterme su pene en la boca y luego meterlo dentro de mí. Pero se me adelanta, me quita las mayas, se baja los pantalones y calzoncillos, me pregunta si aún llevo el aro, asiento con la cabeza y entonces me penetra profundamente, a la vez que los dos soltamos un jadeo.

“Oh, nena, cómo me gusta, se me había olvidado lo que era esto, y encima hoy estás… Y ahora mismo eres mía”. Oh, suelto otro jadeo, me acerco a su cuerpo, rodeo su torso con mis piernas y el agarra mi culo, los dos vamos marcando el ritmo, me encanta, estoy cada vez más excitada, me la mete hasta el fondo, suave y rítmicamente, de manera que toca mi punto g y también roza mi clítoris… Me coge en brazos, todavía dentro de mí, mientras yo sigo moviéndome hacia arriba y hacia abajo y me lleva hacia su cama. “No seas impaciente nena, tranquila, te voy a dar lo tuyo, vas a disfrutar como nunca”.

Gimo, él me mira excitado, nos tumbamos en la cama, está encima de mí, pero sale y se dirige hacia mi sexo con su cabeza, se coloca en posición y empieza a lamerme. “Ay, sí, sí, así, puf, a, sí, sigue Ian”. Me acaricia suavemente el clítoris, moviendo su lengua traviesa de derecha a izquierda, de arriba abajo, me mete unos dedos en la vagina, ah, me encanta, oh, sí. Ahora me toca a mí, yo también sé jugar. Le tumbo, bajo hasta su gran miembro, lo cojo, lo estimulo un poco con mis manos, lo paso entre mis pechos y me lo meto en la boca, juego con mi lengua, al tiempo que sigo usando mi mano sobre él, arriba y abajo… “Para, para, nena, no tan rápido, quiero correrme dentro de ti”. Obedezco, paro, le miro fijamente y le quito la camiseta. Me encanta su torso desnudo, lo acaricio, lo beso, lo lamo, le mordisqueo los pezones y entonces, en un movimiento brusco me coge, me tumba boca arriba y me penetra de nuevo con fuerza.

Esta vez los dos estamos más excitados si cabe, y me foya de manera más salvaje, ansiosa, fuerte, hasta el fondo, cada vez más rápido, jadeamos, estamos empapados en sudor, oh, ya llega, no quiero que acabe pero no puedo más, aah, sí, ooh, dios, sí, ha sido increíble, él ha llegado casi al mismo tiempo que yo, he notado las contracciones de su pene y el calor de su semen dentro de mí. Me ha encantado, uno de los mejores orgasmos de mi vida. Quiero más. Se desploma sobre mí, me besa con ternura en los labios, acaricia mi pelo, y posa su cabeza sobre mis pechos. Me acaricia con dulzura y me dice “me ha encantado volver a conocerte, sí que ha sido todo un placer”. Sonrío, suspiro, y no me dejo pensar en nada más que disfrutar de este momento, “lo mismo digo, quiero más”. Le beso en los labios. Me sonríe satisfecho y me dice “yo también, deja que descanse un poco y en seguida concederé todos tus más pervertidos deseos nena”. Me abraza y me acurruco a su lado pletórica.

La gata con botas

No hay comentarios:

Publicar un comentario