jueves, 9 de mayo de 2013

Amigos con derecho a roce...¿ hasta cuándo?



Lleváis meses haciendo planes juntos, casi siempre os confunden con una pareja… ¿Es un amigo con derecho a roce o ya ha llegado el momento de formalizar lo vuestro? ¿Estás atrapada en este tipo de relación? Descúbrelo.

Te mensajeas con él a todas horas, dormís juntos cada tres o cuatro días y te sientes muy integrada en su grupo de amigos... ¡Pero aún no es tu pareja oficial! Puede ser tu amigo con derecho a roce pero seguramente ha llegado el momento de que defináis vuestra relación.

Otra vez habéis quedado en vuestro bar favorito, donde os echasteis el ojo por primera vez hace más de cinco meses. Soléis ir a menudo, por lo que el camarero siempre utiliza la palabra “novios” para referirse a vosotros. Cuando esto sucede, os miráis divertidos, pues se trata de un equívoco habitual. Pero en el fondo es probable que te preguntes: ¿es un amigo con derecho a roce o un noviete extraoficial? ¿Se trata de una relación exclusiva? Si van pasando los días y los meses, y nunca te animas a sacar el tema, puede ser porque te asusta romper el embrujo y acabar con la libertad de la que ambos disfrutáis. Además, no quieres arriesgarte a perderle, ni tener que renunciar a la compañía y al sexo... La sexóloga y terapeuta María de Mons afirma que las cuasirelaciones (aquellas que funcionan como exclusivas, pero no implican compromiso por ninguna de las partes), están a la orden del día. “Cada vez son más las mujeres que se enganchan a los “rollos” perpetuos, especialmente a partir de los treinta. Algunas lo hacen por comodidad –mientras esperan algo mejor– y otras por temor a exigir más. Pero una mujer enamorada suele anhelar el compromiso: la indefinición no funciona a largo plazo”, asegura. ¿Estás atrapada en este tipo de limbo? Te ayudamos a detectar la causa.

Caso 1: Te da miedo exigir

En tu caso estás pillada hasta los huesos, ¡te mudarías con él mañana si te lo pidiera! No estás satisfecha con esta fórmula a medio pelo, que se prolonga desde hace meses y te produce ansiedad. Pero temes ahuyentarle si le pides más, y os habéis acostumbrado a esta situación. “Los Hombres suelen rehuir el compromiso, es su tendencia natural y, como no tienen un reloj biológico, suelen prolongar los primeros estadios de una relación si se les deja. Sin embargo, en el fondo, buscan una mujer que sepa poner al  género masculino en su sitio, hacerse valorar”, explica De Mons. Así que no te cortes y alza la voz.
Haz la prueba: Cuando al fin te decidas a hablar con él, hazlo con tacto y, ante todo, véndele la idea. Explícale que te gustaría mimarle... ¡y que no sabes qué responder cuando los moscones de la oficina te invitan a salir! Utiliza la astucia femenina y el sentido del humor para que no se sienta amenazado. Si te quiere, seguro que querrá ir a más y agradecerá que hayas tenido el valor de tomar la iniciativa.


Caso 2: ¡ Deja ya a ese comodín! 

¿Lo último que sientes al verle es romanticismo? ¿Te espeluzna la idea de comprometerte o de dar un paso más? ¿Le llamas cuando tu cuerpo te lo pide, pero no se lo presentarías jamás a tus padres? Entonces está claro que te estás dejando querer... ¡por comodidad! Sí, lo entendemos, la compañía es agradable, y el sexo regular todavía más. Sin embargo, a la larga esto puede perjudicarte. Esta relación te impide conocer a esa pareja definitiva que de verdad aguardas.
Haz la prueba: Si te dices a menudo “estoy abierta a conocer a otros, esto solo es un ‘rollo’, no he dejado de salir ni de fichar hombres”, significa que estás en alerta por si tu hombre perfecto se cruzara en tu camino. Pero el estar ya acompañada puede hacer que tu futura pareja no se atreva a acercarse a ti, o que no le convenza el hecho de poder convertirse él también en un hombre comodín. Corta con ese amigo con derecho a roce y date (y dale a él también) la oportunidad de encontrar una persona con la que ser auténticamente feliz... a tiempo completo.

Fuente: www.cosmopolitan.com.es

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