domingo, 21 de abril de 2013

LA CHICA DEL VESTIDO ROJO


Un día especial se merece un modelito hecho a su medida.
Después de buscar todo el día lo he encontrado, el vestido. Es de un color rojo intenso con una suave tela que encaja a la perfección, marcando las curvas de mi cuerpo.
Os preguntareis porque es un día especial, hoy hará un año que conocí a esa persona que cada día hace que sea único. Todo empezó una mañana de lluvia, yo me dirigía a mi trabajo como todos los días contenta porque hoy era mi primer día como encargada de la revista más exclusiva del momento.
Algo pasaba en la cuidad, había un gran revuelo, todo estaba cerrado y no podía pasar para llegar al trabajo. No podía llegar tarde, hoy no, así que me colé y deje detrás la cinta de seguridad. Intente pasar rápido sin que nadie me viese pero fue inútil, ahí estaba él con su uniforme. Me quede paralizada al verlo. Aparté la mirada e intente seguir mi camino pero noté como su mano fuerte y a la vez suave me cogía del brazo sin dejarme caminar. Le dije que tenía prisa, pero el insistía en que no podía estar allí. Casi le suplique, que me pidiese lo que fuera pero que me dejase marchar. Entonces, se me quedo mirando a los ojos pensativos y con una sonrisa picarona. Una cita, sí, me pidió una cita, quería que nos viésemos después de que yo saliese de trabajar. Sin pensármelo le di mi tarjeta y me fui. No podía perder más tiempo.
Fue un día muy largo, estaba agotada, solo podía pensar en llegar a casa, ponerme cómoda y tomar una copa de vino mientras me daba un baño relajante con sales aromáticas.
Al salir por la puerta del edificio, no me lo podía creer él estaba allí, pero sin ese uniforme sexy, no, esta vez llevaba unos pantalones negros con una camisa blanca y una chupa de cuero negra. Estaba irresistible y seguía teniendo esa mirada penetrante, segura y esa sonrisa que a cualquier chica volvería loca. Desde ese día supe que mi vida iba a cambiar y así fue…
Estoy excitada, emocionada, quiero que sea una noche inolvidable. Tengo todo preparado, solo falta que venga él para que empiece la que será nuestra noche.
Estoy colocando los últimos detalles en la mesa, escucho las llaves, ya está aquí. Estoy nerviosa pero disimulo. Se asoma por la puerta y se me queda observandome, yo le miro y sonreímos. Se acerca y me agarra por detrás y me abraza. Me aparta el pelo del cuello y me da un beso dulce con sus labios calientes. Sigue dándome pequeños besos hasta llegar a mi mano. Noto como la temperatura sube, siento un cosquilleo en la tripa. Él sin soltarme la mano me gira para que quedemos uno frente al otro.
Yo le acaricio la cara muy lentamente y le doy un beso apasionado al que él me responde con mucha pasión. Sigo acariciándole pero ahora el pelo, me vuelve loca cuando tiene el pelo despeinado. Cada vez estoy más excitada y noto que él también lo está. Nuestra respiración se acelera y el cada vez me agarra con más fuerza notando así su pene erecto.
Me aparta de él y comienza a bajarme una tira y luego la otra del vestido terminado por la cremallera que tengo en un lado. El vestido rojo cae con mucha suavidad por mis curvas dejando ver un conjunto de encaje rojo. Él se me queda mirando y me coge en brazos para llevarme a la cama.

Cuando llegamos a la habitación me acomoda en la cama muy lentamente. Se pone de pie y empieza a quitarse el uniforme. Primero la camisa, poco a poco y sin quitarme la mirada se va desabrochando los botones dejando su cuerpo desnudo, un cuerpo que anhelo y que hace que me derrita. Continúa con los pantalones. Esta vez se los quita más rápido dejando ver lo excitado que está. Se acerca y se pone encima de mí, seguimos besándonos durante un buen rato mientras el acaricia mis pechos, mi tripa y mi sexo. Yo con mucha delicadeza lo aparto y voy hacia sus pantalones. Me agacho y cojo sus esposas del trabajo. Se las enseño y de una forma ardiente y sensual le digo, “detenme y ponme las esposas”.
El sorprendido y un tanto dudoso por lo que le pedía se levanta y se acerca a mí. Me quita las esposas de la mano lanzándolas a la cama. Me aparta el pelo de la cara colocándolo detrás de la oreja. Luego me quita el sujetados dejando mis pecho al aire. Fue besándome desde la boca muy lentamente hasta llegar a mis braguitas. Con sus fuertes y calientes manos las baja muy despacio dejándome totalmente desnuda. Se levanta, y con un movimiento rápido me dejo caer en la cama atando mis manos por encima de mi cabeza.
Me siento rara, muy caliente y con ganas de tenerlo dentro de mí. Él quedándose desnudo se puso encima diciéndome: Quiero que cada vez que te muevas mañana recuerdes que yo he estado dentro de ti. Solo yo. Al escucharlo mis piernas temblaron y solo pude contestarle: Hazme tuya.
Seguido comienza a besarme, está muy excitado. Va bajando su mano por mi pecho hasta llegar a mi sexo. Introduce sus dedos dentro de mí mientras con su palma masajea mi clítoris. No puedo controlar mi cuerpo, mi respiración se aceleraba cada vez más y más. Ya no puedo aguantar, dejo que mi cuerpo se libere dejándolo totalmente relajado.
Le pido que me suelte ahora le toca a él. Me pongo encima de él, cojo sus fuertes brazos y se los ato como él ha hecho conmigo. Me acerco a su cara y le doy un beso sin que nuestros labios apenas se rocen, en la barbilla, en el pecho… Voy bajando muy lentamente mientras con mis manos le voy acariciando el cuerpo. Cuando llego a su pene lo cojo con la mano y lo meto en mi boca muy despacio dándole placer con mi lengua.
Me pide que para y eso hago. Le suelto las manos, y me pongo encima de él y le coloco el condón para después dejar que me haga suya y así notarlo dentro de mí. Empezamos con un ritmo lento dejándonos sentir el placer que nos damos. Él me tumba en la cama y con un ritmo más rápido y con más fuerza llegamos al climax, dejando que nuestros cuerpos descansasen uno al lado del otro.

Escrito por: La chica del vestido rojo

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