sábado, 27 de abril de 2013

JUEGO DE DADOS

JUEGO DE DADOS


“Ding dong” toco el timbre y él me abre la puerta de su casa de par en par. Me saluda con una sonrisa y sin dudarlo ni un momento coge mi mano y me da dos besos. Yo un poco avergonzada le doy mi mano y me dejo llevar entrando con él en su casa. Es la primera vez que quedo con él en este lugar y me siento un tanto extraña pero con muchas ganas de poder pasar este rato con él. A pesar de que vayamos a permanecer todo la noche en casa, él se ha preparado y esta guapísimo. Lleva todavía el pelo húmedo, una camisa blanca y unos pantalones vaqueros pegados que le hacen un culito de escándalo. ¡Vamos que esta para comérselo!

Después de cenar y estar un rato charlando nos dirigimos a su habitación. ¡Empieza la marcha! Yo ya estoy más relajada, ya se me han pasado los nervios y estoy preparada para entregarme a él. Los dos nos estamos mirando, ya sabemos que es lo que viene ahora. Él se acerca, pone su mano en mi hombro y la va bajando hasta que llega a la altura de la cintura. Con un movimiento brusco coge y me acerca a su cuerpo. Para no perder el equilibrio pongo mis brazos alrededor de su cuello quedando mi cara muy cerca de la suya. Noto como mi pulso se acelera y me entra un cosquilleo que poco a poco va bajando por mí estomago hasta llegar a mi sexo. Él sigue con su sonrisita en la cara, parece que hoy esta juguetón. ¡Pues vamos a jugar!

Yo me aparto de él, le hago un gesto con la mano para que espere un poco, salgo de la habitación dejándolo con la intriga… Cuando vuelvo él sigue esperándome en la misma postura. Lo miro y le sonrió. Saco mi mano detrás de la espalda y le enseño un juego que he comprado para que lo utilicemos esta noche. Los dados, sí, he traído un dado con posturas diferentes. Los dos nos reímos, él se acerca a mí y comienza a besarme lento introduciéndome la lengua y jugando con la mía. Yo le agarro de la cabeza y empiezo a tocarle el pelo. Él me agarra de la cintura y me acerca hacia él dejándome notar lo excitado que esta.

Me aparto y comienzo a desabrocharle los botones sin dejar de mirarlo. Una vez que tiene la camisa abierta se la quito con un movimiento lento para poder tocarle  con mis manos calientes. Ahora su pantalón. Me dirijo hacia abajo para dejar libre a su pene de toda presión, pero él me lo impide. Yo me quedo quieta, mientras él con sus manos fuertes y suaves me quita la chaqueta, coloca sus manos en mi cintura y me quita el niqui dejándome con el sujetador. Continua bajándome las tiras del sujetador mientras yo me lo desabrocho para dejar mis pechos a su merced.

Volvemos a besarnos mientras el masajea mis pechos. Empieza a hacer mucho calor, me siento muy húmeda y me palpita todo el cuerpo. Suelto un gemido del placer que estoy sintiendo. Ya no aguanto más y esta vez sí que consigo dejar libre a su miembro. Le bajo los pantalones junto a los calzoncillos hasta abajo, quedándome de rodillas delante de su pene. Él con un gesto rápido se deshace de ellos. Sin poder resistirme cojo su polla con una mano y comienzo a moverla notando como él se estremece. Me acerco un poco más, saco mi lengua y se la chupo. Lentamente voy introduciéndomelo en mí húmeda boca. Comienzo a moverme mientras hago un poco de presión con mis labios. Estoy así un rato hasta que él me para, no quiere terminar corriéndose en mi boca, tiene otros planes para mí…

Me ayuda a ponerme de pie y coge el dado. Lo lanza y lo tira hacía la cama. Cae y se queda en el número dos. Yo me acerco para ver la postura, el 69.  Abro la boca para explicarle que nunca la he hecho pero me pone un dedo en la boca  como si ya supiese que le voy a decir. Me coge de la mano, me da un beso suave y me acerca a la cama. Él se tumba boca arriba mientras yo termino de desnudarme.  Cuando termino me acerco. Él me explica que tengo que sentarme encima pero dándole la espalda. Yo más o menos ya sé cómo va, pero hago todo lo que él me dice, así que me pongo encima de él dándole la espalda. Noto como sus manos  bajan por mi espalda hasta a mi trasero. Yo cada vez estoy más excitada. Ahora que me ponga a cuatro patas, así le dejare mi coño delante de su cara para que pueda disfrutar de él y a mí me haga estremecer. Una vez colocada y segura que estoy bien puesta miro para adelante y me encuentro con su pene expuesto todo para mí. ¡Estoy hambrienta!

Sin poder esperar más, abro mi boca y me introduzco su pene en mi boca. Comienzo a jugar. Primero le doy pequeños lametones como si fuese un helado de chocolate. ¡Ummm, me encanta el chocolate!  ¡ ooohh síii! Me agito y noto un gran placer al notar como su lengua se pasea por mi clítoris. Como voy a poder darle placer si casi no puedo controlarme. Intento concentrarme y me vuelvo a meter su pene en la boca. Pasan los minutos y cada uno sigue dándole placer al otro. Yo estoy a  punto de llegar al climax. Estar expuesta de esta manera hace que me excite mucho y aun más con su lengua juguetona.

Cada vez estamos más encendidos y a punto de llegar al orgasmo pero no quiero que termine ya, así que vuelvo a coger los dados y los lanzo. Esta vez ha salido el número cuatro.  La postura consiste en que nos quedemos prácticamente en la misma postura, yo dándole la espalda pero esta vez con penetración. Lo miro, asiente con la cabeza y me dispongo a realizar la nueva postura que nos ha tocado. Me pasa un preservativo, rasgo el envoltorio y se lo coloco en el pene erecto.

Me acerco a mi objetivo, levanto las caderas e introduzco su pene dentro de mi vagina. Estoy tan húmeda que entra sin problema. Comienzo a moverme a un ritmo lento, disfrutando con cada movimiento. Giro la cabeza y veo que él está disfrutando igual que yo. Eso hace que empiece a animarme. Él me agarra de la cintura y me ayuda con los movimientos, siendo cada vez más duros… ¡Oh Dios, estoy en la gloria! Me dejo llevar por el momento y noto que él ha llegado también al climax. Me derrumbo hacía delante, jadeante. Salgo de él y me coloco a su lado. Le doy un beso suave en la boca y nos quedamos los dos tumbados en la cama con nuestro nuevo compañero de juego, los dados.

 

                                                                                                              La chica del vestido rojo

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