lunes, 29 de abril de 2013

10º PROGRAMA: Sadomasoquismo y Bondage


Muchas parejas nunca habían gastado ni un solo pensamiento en el sexo sadomasoquista (SM). Y entonces llegó la novela erótica Cincuenta sombras de Grey, y todo el mundo habla sobre BDSM, una práctica cultural de sexo extremo basado en la dominación, sumisión, bondage y sadomasoquismo. Parece que la historia de Christian Grey  y de Ana Steele ha hecho el sexo de dominación socialmente aceptable.
Hoy en día está claro que muchas personas disfrutan del sadomasoquismo. Todo esto es otro paso hacia la liberación sexual”.



Sobre todo teniendo en cuenta que el sadomasoquismo consensuado es un juego erótico que se practica en toda la sociedad. La mayoría de los sadomasoquistas no son “desviados” ni enfermos, sino que pertenecen a la clase media-alta, tienen una buena educación, están integrados en la sociedad y tienen éxito profesional.



El sadomasoquismo es una práctica sexual que utiliza el dolor, la dominación, o incluso la humillación, en la búsqueda del placer. Sadomasoquismo viene de dos términos: sadismo y masoquismo. El sadismo (término desarrollado a partir del nombre del Marqués de Sade) consiste, por parte de una persona, a infligir sufrimiento al objeto de su deseo para acceder al placer. El masoquismo, al contrario, consiste en recibir, y necesitar, este sufrimiento para alcanzar el mismo placer. La pareja, por lo tanto, establece una relación de dominante/dominado, en la que la puesta en práctica de violencia verbal y servicios corporales les va a proporcionar una satisfacción intensa.
No hay que confundir el bondage con el sadomasoquismo. Aunque actualmente el uso de esposas, e incluso de látigos, es una forma de amenizar la vida sexual, el verdadero sado está en otro nivel. Para empezar, necesita una puesta en escena particular, lo que explica que se suela practicar en clubes especializados. Cada miembro se viste con prendas que definen su estatus y utiliza diversos instrumentos: máscaras, esposas, cuerdas o cadenas, látigos, fustas... El “maestro” se entrega a todo tipo de rituales para someter a su “esclavo”. En un punto de vista de humillación, podrá obligar a su pareja a adoptar posturas desagradables, atarla para dominarla mejor, utilizar la violencia verbal (insultos) e infligirle torturas físicas: flagelación, inserción de objetos en las mucosas (vagina, ano, boca), etc. En algunos casos extremos, el sadomasoquismo puede conducir a mutilaciones mucho más severas, como piercings, tatuajes, o incluso sacrificios y quemaduras.




En parte por eso, el sadomasoquismo todavía está muy condenado por la sociedad. Sin embargo, el riesgo de encontrar a un sádico real es bajo, ya que las reglas del juego se deben definir al principio por la pareja. Se trata más bien de un comportamiento dominador temporal consentido que de una tendencia real perversa sin límites.


De hecho, se deben fijar límites previamenente. Anne Hoffman, autora que ha publicado libros especializados sobre este tema, aconseja tener una conversación abierta sobre el factor seguridad antes de empezar, por los riesgos o consecuencias que puede haber a nivel físico.

Los rituales sadomasoquistas se basan ante todo en la confianza mutua de cada uno hacia el otro. Por este motivo, cada vez más, se practica en el marco de una relación estable, y no en un intercambio, por ejemplo.

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