sábado, 9 de marzo de 2013

El profesor Snape y la alumna




 Estoy volando a una altura considerable y siento el viento en mi cara manchada de pecas. Lechuzas mensajeras grises y blancas como la nieve,  pasan de largo sin incomodarse con mi presencia, y yo sigo mi ruta habitual. Vacío mi mente de pensamientos y de vuelta al castillo, me siento renovada. Subo corriendo las escaleras y saludo efusivamente a las caras conocidas. En mi habitación, me quito el niqui q lleva el escudo de Griffindor, me pongo cómoda y espero a que venga mi compañera, mientras me tumbo boca arriba y bostezo. De repente, escucho como chirría la vieja puerta para dar paso a la inconfundible silueta de Emily, que entra como una exhalación, con sus apuntes de pociones en la mano.
-¡Vera! ¿te has vuelto a escapar dejándome sola ante el peligro?-dijo ella..
-Ya sabes que no puedo estar mucho tiempo con los pies en la tierra. ¿a qué peligro te refieres?
-Bueno…resulta que he tenido que volver a la cueva del murciélago…-comentó Emily poniéndome cara de culpable.
-Emily…no me importa que vayas a pedir ayuda a Snape pero deja de ridiculizarle que sabes que somos amigos desde hace dos años…-le saqué la lengua para que viera q no estaba enfadada.
-Es que yo entiendo que al ser el profesor, sea exigente pero…¡ésta mañana no ha parado de llamarme la atención! Y encima me ha dicho que muy posiblemente no apruebe el examen de mañana…¿te lo puedes creer? Por eso le tengo mania, nos humilla y cada vez que bajo a las mazmorras tiemblo.
-Si, yo cuando estoy con el tmb tiemblo…mi imaginación empieza a volar y me pongo roja.
-¿Cómo dices? No me dirás que te gusta el profesor Snape-dijo mi amiga mirándome con cara de incredulidad.
-Quizás si, quizas no…-dije sin dar más detalles.
-No me digas que estos años te has ganado su confianza y apruebas gracias a favores carnales.
Me entró la risa tonta y le tiré el cojín de la cama. Así comenzó nuestra pelea de cosquillas y risas hasta que un sonido dentro del armario, nos dejó heladas. Abrí la puerta del armario con cautela y vi al sombrero seleccionador!
-¡Qué susto nos has dado! ¿Qué haces aquí?-le pregunté preocupada.
-A ver si piensas q mi trabajo solo dura el primer día de clase, muchacha. Tengo un mensaje para ti del profesor Snape. Me ha dicho que es importante que bajes a las mazmorras con tus apuntes y vayas vestida de negro.
-De acuerdo, emm gracias,-dije sin más que añadir.
-Pero bueno!! ¿Qué querrá Snape a estas horas? Cuantos secretos me guardas, pillina.-soltó mi amiga.
Me despedí rápidamente, me eche la capa de invisibilidad y acudí a la llamada de Snape. Mientras bajaba las escaleras de la mazmorra, escuché la carraspera de Snape y seguidamente un descorche de botella. Entré en el aula oscura, iluminada por varias velas y me eche en los brazos de Snape, como tantas otras veces. Snape me miró con sus ojos negros y profundos y deslizo las yemas de los dedos por mi rostro, para terminar acariciando mi melena rojiza. Se acercó a mi oído delicadamente y me susurró::
-¿Creías que me iba a olvidar de ud. esta noche? Esto no ha hecho más que comenzar, dama oscura. Puede dejar los apuntes donde quiera,señorita, no los vas a necesitar.
Observé su rostro pálido y su melena negra azabache, para después fijarme poco a poco en sus apetitosos labios, sus manos expertas y su cuerpo cubierto por una capa negra.
-De hecho, mi querido Snape, cada vez que escucho el ruido de esa botella, se lo que se trae entre manos. Es el mensaje de que quiere algo que me pertenece, algo que puedo mostrarle y entregarle totalmente a su entera disposición.
-Shh! Comencemos con el ritual, señorita Vera. Ya sabe el comienzo y también el final pero no sabe más, así q no se adelante. Hoy ha vuelto a escaparse de mi vista, volando con una escoba y quería verla, porque se que está preocupada, y yo estoy irritado y de mal humor, no me pregunte porque razón. Por ello, bebamos esto primero. Snape me entregó una de sus pociones con sabor a cereza y compartió conmigo la copa para después decirme en voz baja:
-Un poco de filtro de la paz y otro poco de lujuria para los amantes oscuros.
Tiró la copa al suelo con energía y me empujó suavemente sobre una gran alfombra negra para probar el sabor de mi lengua. No podía parar de besarle, tanta represión escondida hizo que los dos explotásemos de ganas de sentir nuestras lenguas juguetonas y  pieles ardientes. Snape bajó por mi cuello para besarme y lamerme con pasión, mientras su mano buscaba el botón de mi camisa. Se puso a horcajadas sobre mí y me miro con sus ojos brillantes y sensuales, desnudándome con la mirada. Tiró con fuerza y arranco mi camisa dejando al descubierto mis rosados y redondos pechos.
-Vaya, vaya…así que Vera ha pensado en todo…mi querida Vera, voy a llevarle al paraíso, pero para ello tendrá que quitarse todo lo que le sobra… 



 
Me quite la ropa rápidamente y el Snape jadeante me sobresaltó, agarrándome de las caderas y llevándome hasta la mesa donde practicábamos nuestras pociones. De repente, tiró todos los utensilios, tarros de cristal, para dejar espacio y colocarme con el monte de Venus al descubierto y con mis labios húmedos en primer plano. Me besó todo el cuerpo, cogió su varita del bolsillo y se desnudó, dejando al descubierto un torso joven decorado con un poco de vello, una piel blanca y sudorosa y una varita de carne y hueso que pedía a gritos ser devorada. Me besó como si no hubiera mañana, abriendo y moviendo su boca de manera salvaje jugando a seducir mi lengua. Me acarició, me beso y me  chupo desesperado sin poder controlar el deseo ardiente que bullía en su interior. Siguió un orden establecido, empezando por mis pechos que mordisqueaba con gusto y conectaban con el resto de mi cuerpo que temblaba por querer a ese hombre hundido en mí. Noté una respiración excitada en mi oído que dijo:
-Vera, me complacería mucho compartir contigo mi gruesa varita, quiero ser tu postre, nena.
Accedí, y levantándome de la mesa mientras mis pechos se bamboleaban, masajee con gusto las nalgas de mi amante buscando su punto G, para después probar su rica golosina dentro de mi boca. Mi mano se deslizaba arriba y abajo como a el le gustaba y mi lengua recorría su glande, mientras Snape abría su boca y jadeaba como a mi me gustaba. Esa boca que dejaba al descubierto el placer, esos ojos que pedían más, con desesperación. Leí en su rostro lo que quería e introduje su delicioso miembro en mi boca, hasta llegar a la base. Al sacarlo de mi boca, le dije:
-Comprueba mi temperatura, porque creo que me voy a poner enferma.
-Entonces seamos libres, mi amante. Voy a sacar a mi fiera de su jaula. Conviene que haga lo mismo, señorita Vera.
Primero, comprobó mi temperatura con sus dedos y con su lengua, mirándome fijamente a los ojos sin sonreír, porque sabía que eso me excitaba. Succiono todo mi cuerpo, me llevó de nuevo a la mesa de pociones, y acto seguido abrió mis piernas, sujeto su íntima parte con esas manos suyas y lo sentí explorando mi cuerpo con auténtico deseo salvaje. Me besaba y nos movíamos apretujándonos el uno contra el otro, inseparables. Experimentámos el sentido del tacto mediante nuestras caricias desesperadas, palpando el sudor que resbalaba, el sentido del olfato con el sudor, esencias íntimas y olor  a pociones, y el gusto, succionando su lengua como si fuera una pajita de un refresco, pero sobre todo lo mejor, el placer de todo el cuerpo, el instante en el que su esencia la recibía en mis pechos y su cara de alivio. En ese momento, me miraba dulcemente, volvía a recubrir mi botón con su lengua haciendo círculos y esperaba a que yo de nuevo fuera al paraíso.
-Mi querido Snape, me ha encantado volverle a ver..
-Señorita Vera, lo mismo digo. Suerte mañana en el examen. Se vistió con un toque de varita y mirándome con seriedad, me abrazó y me dijo:
-Es muy tarde, vuelva a su habitación.
-De acuerdo, pero no olvide que volveré, estoy ansiosa por saber cual será la siguiente sorpresa. .
-Shh, he oído un ruido. El señor Filch no …debe de andar lejos. Márchese, antes de que nos vea su gata, la señora Norris.


 Escrito por " Erianthe"

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