sábado, 2 de marzo de 2013

Mis dos compañeros de piso


Cuando la gente lo ve desde fuera, no lo entiende, le parece muy raro y más de uno pensará que soy una guarra, pero la verdad es que yo les quiero a los dos. Ellos, Chuck y Jake, ya se conocían y querían antes de que apareciera yo en sus vidas. Eran dos buenos amigos que vivían juntos pero un buen día nos conocimos y no tarde mucho en mudarme a su casa.

         Lo que tenemos los tres es algo muy especial. Los dos son muy diferentes, por eso me gustan los dos, entre los dos hacen el hombre perfecto y yo los tengo a los dos solo para mi, y me encanta. Jake es fuerte, musculoso, duro, protector, alto, moreno, atractivo… Sus ojos azules son fríos y penetrantes pero cuando me miran se vuelven más tiernos.

Chuck tiene una melena corta y ondulada, castaña clara, que siempre lleva perfectamente despeinada, también es alto pero no tan musculado como Jake, aunque sigue estando buenísimo. Sus ojos son más oscuros,  pero más calidos, él es más cercano y cariñoso, el me proporciona calma y Jake el peligro, la aventura o el riesgo en su justa medida que hace que me sienta más viva.

El sexo era muy bueno y al mismo tiempo diferente con los dos. Digamos que con Jake follaba y con Chuck, hacía el amor. Pero aquélla noche, hicimos las dos cosas a la vez, dios, fue muy bueno, demasiado, no sé si deberíamos repetirlo pero sólo de pensarlo y recordarlo me humedezco…

Era una de esas tardes de sábado lluviosas, con frío y viento, de esas que te apetece quedarte en casa en el sofá bajo una manta… La cuestión es que cuando terminamos de ver esa aburrida peli, nos apetecía un poco de juerga, pero no salir de casa… Así que decidimos montar allí la fiesta entre los tres. Teníamos bebida de sobra así que empezamos a tomar una tras otra, acompañados de nuestras canciones preferidas y un juego de mesa con reglas picantes que nos inventábamos nosotros. A medida que avanzaban las horas, la cosa iba poniéndose más interesante y caliente…

Los tres estábamos excitadísimos y en ropa interior cuando ya apartamos el juego de mesa y empezamos a jugar con nuestros cuerpos. Chuck empezó a besarme en los labios, en el cuello, en la nuca, detrás de la oreja, bajando hacia los pechos, suavemente, mientras Jake estrujaba mis pechos con ansia y metía su mano por dentro de mi braguita, haciendo con su dedo mágico que casi alcanzara el clímax…

Dios, era perfecto, los dos me conocían tan bien, que sabían perfectamente qué hacerme y cómo hacérmelo, como si en cada momento leyeran mis pensamientos y siguieran mis órdenes mentales… Entonces Jake, se quitó los calzoncillos alzándose así su potente pene y me lo metió con fuerza en la vagina, una y otra vez, golpes fuertes y profundos, mientras yo le ayudaba a llevar el ritmo poniendo mis manos en su perfecto y fibroso culo.

Mientras tanto, Chuck seguía besándome y cogiendo mis pechos con suavidad abrazándome por la espalda y rozándo su pene contra mi culo y el periné… Aaah, madre mía, Jake, fóllame, no pares, sí, umm, me muerdo el labio de plácer, dios, Jake ya ha llegado al orgasmo, noto las contracciones de su pene dentro de mí…

Ahora le toca a Chuck, vamos, ven, hazme el amor. Chuck me tumba en la cama, se pone en cima y me penetra con suavidad y ternura. Jake mientras tanto, hace que mi excitación aumente tomando el papel que antes cumplía Chuck, besando mi cuerpo, intercalando los besos apasionados que le doy a Chuck, y chupando mi clítoris como sólo el sabe hacerlo… O, madre mía, qué combinación tan bestial y perfecta… Chuck, o, dime que me quieres, lo sé, sé que los dos me queréis y yo os quiero a los dos, aaaah, Chuck, umm, dioosss, más deprisa cariño, sí, ohh, vamosss…. Jake, no pares tú tampoco… Aaaah, que llega, oh, dios, me voy a hacer sangre en el labio de mordérmelo con tanta fuerza a causa del inmenso plácer, aaaaaah, Jake y Chuck me acompañan en mi  inevitable grito, gimiendo de puro plácer, siiiiiiiiii…

Dios mío, esto ha sido increíble chicos, el mejor orgasmo de mi vida, noto las contracciones de mi vagina y del pene de Chuck, hemos alcanzado el éxtasis, el nirvana, juntos… los tres en realidad, Jake también se nos ha unido por segunda vez…

Estamos pletóricos, aún excitados y embriagados de tanto plácer sin límite… Empapados en sudor, tumbados los tres en la misma cama y completamente desnudos, beso a Chuck que está a mi derecha y a Jake que está a mi izquierda. Abrazo a Chuck, mientras Jake me abraza a mí, y nos dejamos llevar por el sueño… por ahora…

La gata con botas

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