sábado, 30 de marzo de 2013

EL PROFESOR DE SPINNING


EL PROFESOR DE SPINNING

Hoy voy a practicar uno de mis hobbies favoritos: spinning. Llevo un año practicando y la verdad, engancha, sobre todo teniéndolo a él como profesor.

Ya es la hora. Me coloco en mi sitio de siempre, es decir, en primera fila para poder ver bien a ese entrenador. Es alto, moreno, ojos penetrantes de un azul intenso, igual que él en sus clases, me pregunto si las demás cosas las hará con la misma intensidad… Su cuerpo, su cuerpo es como cualquier chica desearía, tiene unos brazos fuertes, un torso fibroso, y un culo prieto y duro como… Mejor no pensar en eso, que me acelero y pedaleo de más…

Cada vez que se acerca a corregirme o a darme una indicación, mi pulso se acelera, me pongo roja y noto un ligero cosquilleo por en cima de la ingle… Me mira tan intensamente y es tan… dominante, que solo pienso en montarle a él en vez de a la bici… Alguna vez nos hemos cruzado por los pasillos y me sonríe con picardía o me mira serio y seguro de sí mismo. Alguna noche nos hemos encontrado en algún bar y he notado que me observaba, o igual me lo imaginaba, el caso es que nunca me he atrevido a decirle nada…

Hoy está especialmente sexy, con esa camiseta de sport que remarca sus músculos y esos culotes que intensifican su paquete. Cada vez que le veo provoca que mi temperatura corporal suba y que me sienta excitada… Es increíble el efecto que tiene en mí.

La clase de hoy está siendo más intensa, noto un pequeño pinchazo en la parte interior del muslo, me da vergüenza parar y sigo, pero ah, de repente, el dolor se hace más intenso y todos se me quedan mirando por el grito que acabo de soltar. Él me mira asustado y se acerca rápido hacia mí. Sin pensárselo, me coge con sus fuertes brazos y me dice que me agarre fuerte a él, madre mía, qué vergüenza, qué excitante y qué dolor… Me lleva a otra sala y me deja en el suelo, en cima de una colchoneta. Me pregunta con esa voz dulce y varonil qué me ha pasado y dónde me duele. Me pongo aún más roja, y casi en un susurro con voz temblorosa, le digo, “aquí”,  señalando mi muslo. Pero qué hace, me empieza a acariciar y masajear la zona, yo me aparto, y me dice “tranquila, puedes confiar en mí”. Vaya suerte la mía, que además de ser guapo, sexy, atlético, dulce y muy caliente, también es fisio.

He pasado muy mala noche, a pesar de que su masaje me calmó un poquito, todavía noto mucho dolor. Me dirijo a su consulta, donde me citó ayer. Estoy nerviosa, supongo que tendré que desnudarme de cintura para abajo así que me he depilado y puesto mi conjunto más sexy de ropa interior.

Toco la puerta y me hace pasar. Esta vez, no se le marca nada, va con su traje blanco, muy elegante, ¿cómo lo hace para que todo le quede tan bien? “Quítate la ropa, quédate en ropa interior y túmbate en la camilla, por favor”. Dios, cómo me pone, cuántas veces he fantaseado y algo más con que me diga que me quite la ropa y me tumbe… Yo, un tanto excitada, obedezco, me quito la ropa sin dejar de mirarlo, lenta y sensualmente, y me tumbo boca arriba. Noto su perplejidad ante mi actitud y mi cuerpo, pero noto que le gusta porque capto algo de nerviosismo en su mirada.

Se acerca a mí y me pone una toalla tapando mis pechos y otra tapando mi sexo, dejando al descubierto mi muslo, la zona afectada. Se echa un gel frío en las manos para masajear. Cuando empieza a tocarme doy un pequeño respingo, por el frío, el dolor y porque me pone. Sigue un rato masajeando, y mientras me dice que me relaje, que estoy en buenas manos… Me estoy humedeciendo, espero que no lo note…

Cuando termina me dice que me dé la vuelta, que me va a dar un masaje en la espalda. Le hago caso, me suelta el sujetador y me aparta las tiras. Vuelve a coger el gel y empieza a masajear sensualmente mi espalda... Tensa, me dice que estoy tensa y que me relaje. Cómo hacerlo, si lo único que quiero hacer es darme la vuelta y abalanzarme sobre él… Entonces me dice “¿sueles ir todos los días con este tipo de conjunto?” “No, me lo he puesto para ti”. Mierda, lo he dicho en alto. Tierra trágame. Él empieza a reírse y me dice “Me gusta, gírate”. Yo, lo hago dejando mis pechos al descubierto. Él, se quita la camisa blanca y se pone encima de mí. No me puedo creer que esto esté pasando, ni en mis mejores fantasías…

Empieza a besarme mientras me masajea los pechos. Yo mientras le abrazo y le acaricio la espalda. Él va bajando la mano deslizándola poco a poco por mi vientre hasta llegar a mi clítoris. Empieza a masajearlo con movimientos circulares, y variando el ritmo. Este sabe lo que se hace. Después de un rato para, me mira y empieza a quitarme mis braguitas de encaje. Él se tumba encima de mí, dejándome notar su excitación. Comienzo a bajarle los pantalones y acto seguido se los quita, dejando ver, su gran pene. Saca un condón y me lo da para que yo se lo ponga. Lo abro con la boca sensualmente y empiezo a colocárselo con la boca, gime. Yo abro mis piernas, dejándole espacio para que pueda introducirlo bien, quiero que me la meta, quiero que me folle.

Empieza poco a poco pero hasta el fondo. Me gusta pero le pido más porque estoy ansiosa y quiero que me dé fuerte. Entonces me coge, me dice que me dé la vuelta y me penetra por detrás mientras masajea mis pechos y mi clítoris. Me encanta, hace que me vuelva loca, me siento en el paraíso. A él también le gusta, no deja de jadear. Estoy muy mojada y más cuando me susurra “llevaba mucho tiempo queriendo hacerte esto”. No me lo puedo creer, él también me deseaba. Le pido que pare y que probemos otra postura.

Él se pone de pie, me coge en brazos y me pone encima de esa mesa alta, quedando  a la altura perfecta para que me siga penetrando.  Cada vez va más rápido, estoy a punto de llegar al clímax… El cada vez jadea más… y entonces me abandono  al increíble orgasmo y él se desploma apoyando su cabeza en mi hombro y abrazando mi espalda. Me quedo un rato dentro de él. Me mira, me besa y sale de mí.

Cojo su camisa y me la pongo y él se pone sus pantalones. Nos sentamos en el sofá de la sala de espera y pasamos la tarde juntos. Ha sido sin duda el mejor masaje de toda mi vida.

 

La gata con botas & La chica del vestido rojo

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