jueves, 7 de febrero de 2013

EL MITO DEL "MIEDO AL COMPROMISO"

En una sociedad cambiante con nuevos modelos de familias, entre ellas las compuestas por amigos que vuelven a compartir piso, después de tantos años de vivir solos, para poder capear la crisis y pagar el alquiler... ¿Por qué no podemos aceptar que algunos hombres (y mujeres) no quieren en realidad comprometerse ni tener pareja ni fundar una familia?


Hablamos de los singles con normalidad y, cuando nos encontramos a alguien que no quiere comprometerse según el esquema clásico (noviazgo, comprar piso, conseguir hipoteca, fundar familia, tener hijos...), lo primero que nos viene a la mente es que tiene " miedo al compromiso".
Pues puede ser que no, que, en realidad, sólo quiera una aventura, una relación de fines de semana y vacaciones, una relación de noviazgo a distancia, unliving apart together, una amistad especial y nosotros o nosotras nos hayamos formado nuestra propia película en la cabeza.
Admitámoslo, todos somos estupendos y maravillosos pero para que se inicie una relación "con compromiso" las dos personas tienen que estar libres, dispuestas a involucrarse, en la misma sintonía emocional, psicológica e intelectual, y libres de fantasmas del pasado o relaciones sin resolver.

Está verde...

Además, también tenemos que tener en cuenta que decir de la (o del) que considerábamos nuestro proyecto de pareja"se ha asustado", "no está preparado", "soy demasiado para él" o "tiene miedo al compromiso" es una excelente estrategia de supervivencia de nuestra autoestima... Aunque no por fuerza tiene que ser la verdad.
En un mundo cambiante en el que prima la individualidad y nos llenamos la boca al decir que somos libres, ¿por qué tenemos que esperar el mismo comportamiento clónico de todas las personas que conocemos? Es el momento de dejar de preguntar a nuestros conocidos si ya tienen novia o novio y cuándo piensan casarse como si fuera su única vía para ser felices.
El concepto del "miedo al compromiso" sirve para culpabilizar o estigmatizar a los que quieren vivir de forma diferente acusándoles de tener una tara. Y puede ser que no tengan miedo al compromiso, sino que amen su libertad o deseen vivir de otra forma.

El miedo al compromiso existe, pero se limita a aquellas personas que buscan una relación de pareja duradera y admiten buscarla pero desaparecen a la primera oportunidad. Aunque también podría deberse a que, cuando conocen más a la otra persona, les han surgido unas repentinas ganas de desaparecer por incompatibilidades varias. Igual no tienen miedo al compromiso, sino que tienen miedo al compromiso con nosotros. Todo es relativo.

Cómo disfrutar un amor
¿Por qué cuando pasamos una velada genial o una noche de pasión ya lo llamamos amor y nos planteamos si la otra persona "va en serio"? En esos casos, si hay un paso atrás no será por miedo al compromiso sino porque nos estamos creando falsas expectativas y puede que incluso presionando un poquito. ¿No sería mejor que la pareja evolucionara unida sin seguir un guión preestablecido?



Cómo identificarlos, cómo disfrutarlos

Los ligones, los seductores "científicos", los viva la virgen, los canallitas, los hombres Peter Pan y los separados arco iris (entre otros), dispuestos a compartir experiencias por una noche o por una temporada no se esconden. Muestran siempre sus armas y sus almas a cada gesto y a cada mirada.
Si pensamos "conmigo es diferente", "yo le importo de verdad", "yo le haré cambiar" o frases parecidas estamos cavando nuestra propia fosa sentimental. Disfrutemoslos como lo que son, un pasatiempo (¡muy!) divertido, y si no podemos asumir que seremos aves de paso en sus vidas, levantemos el vuelo.
Vivamos el presente y no pensemos en el futuro, pero no por estrategia para pescar a la otra persona, sino porque es más sano y más divertido y es la mejor forma de tener un futuro, con o sin esa persona a la que nos gustaría convertir en pareja. ¿No nos hemos planteado nunca que el ansía por encontrar pareja es muy poco seductora?

El miedo al compromiso como arma de supervivencia

Refugiémonos en el miedo al compromiso para superar con más facilidad una ruptura amorosa especialmente dolorosa, pero no para no asumir que quizá escogemos mal, que hemos idealizado a la otra persona, pedido demasiado a una relación, presionado demasiado o quizá imaginado una relación... Entonces el concepto del miedo al compromiso ya no es útil, sino dañino.

Fuente: www.cosmopolitan.com.es

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