sábado, 16 de febrero de 2013

Cris, yo y él



       Como se suele decir, después de la tormenta siempre llega la calma; y yo después de un año de tormento, por fin he empezado a olvidarlo todo y a disfrutar, y todo gracias a mi amiga Cris. Después de haber estado meses soportando mis llantos, cambios de humor… por fin, hoy es el gran día en el que empieza el resto de mi vida. Que tiemble Bora-Bora que vamos a darlo todo.
      El hotel es impresionante. Tenemos una habitación a todo lujo. Está pensada para parejas, pero bueno, no nos importa. Tenemos un jacuzzi, un mini bar lleno de alcohol y bebidas exóticas, una cama enorme con vistas al mar…
      Son las 21:00, después de habernos pasado nuestro tiempo arreglándonos ya estamos listas. Estamos espectaculares. Cris lleva un vestido azul eléctrico con un escote generoso en el pecho y la espalda. Además, el vestido resalta todas sus curvas y sus ojos azules. Su pelo rubio y largo recogido con una trenza a un lado le da un aire muy sexy. Yo tampoco estoy mal, llevo mi vestido rojo pasión a juego con mis labios carnosos. Y me he maquillado mis ojos verdes de manera que hacen mi mirada más penetrante y seductora. Llevo mi pelo castaño al natural, dejándolo caer suavemente por mis hombros.
      Al llegar al restaurante, nuestro camarero nos sorprende con dos copas de champán, obsequio de otro cliente. Curiosas, miramos a nuestro alrededor pero no vemos a nadie. Así que, nos sentamos en la barra, mientras nos preparan nuestra mesa para cenar. Mientras estamos hablando, noto que alguien nos observa, levanto la vista, y ahí está la mirada más seductora y penetrante que he visto en mi vida. Las dos nos quedamos mirándole fijamente. Es el hombre perfecto con el que las dos hemos fantaseado alguna vez. Es alto, moreno, ojos negros rasgados, con mirada pícara y labios carnosos que piden a gritos ser besados con urgencia. Cris y yo nos miramos y no hace falta decir nada para saber que estamos pensando lo mismo.  Nos empezamos a poner nerviosas al ver que él se acerca hacia nosotras. Me agarra de la cintura, sus manos son firmes y suaves. Me dice al oído su nombre y después de pronunciar yo el mío, me da un beso en la mejilla, muy cerca de mis labios. Se acerca a Cris, posa su mano en su muslo, muy cerca de la ingle y se presenta de la misma manera. Entonces acerca una silla y se sienta entre Cris y yo.
      Estamos inquietas, sorprendidas y excitadas. Hace mucho que no tenemos sexo… Nos dice que ha sido él quien nos ha invitado al champán. Que nos ha visto al llegar y que desde entonces no ha podido dejar de pensar en nosotras. No sé si será cierto, pero me da igual, ahora soy yo la que no puedo dejar de pensar en él y en lo que le haría. Miro a Cris y ella está con la misma tensión sexual que yo. Llevamos ya unas cuantas copas y él cada vez está más irresistible.
      No puedo controlar mi cuerpo, me abalanzo sobre él y beso sus labios carnosos que responden con la misma intensidad que yo. Cuando me giro y miro a Cris, me mira sorprendida y furiosa. Entonces, cojo y le beso a ella también, que para mi sorpresa, ella también me devuelve el beso con ganas. Ahora es él el sorprendido que nos mira con una sonrisa pícara. Sin más dilación, se levanta, y nos hace un gesto para que le sigamos. Nosotras le seguimos, dejándonos llevar. Llegamos al ascensor, marca el 8º piso. Empezamos a subir, él se gira, me agarra y besa Cris. No sé por qué, pero cada vez estoy más excitada.
      Se abren las puertas, ya hemos llegado, entramos en su habitación, es enorme, como el bulto de su entrepierna. También tiene un jacuzzi. Nos acerca hacia la cama, nos gira y empieza a bajar la cremallera del vestido de Cris mientras besa su cuello. El vestido cae. Lo miro nerviosa, excitada e impaciente. Quiero que me haga lo mismo. Pero no, se pone frente a mí y me besa apasionadamente mientras se entrelazan nuestras lenguas y cuerpos. Sin darme cuenta yo también estoy en ropa interior. Menos mal que también me he puesto mi mejor conjunto… Ahora es su turno. Cris y yo nos miramos pícaras, le sonreímos y lo tiramos sobre la cama. Cris se monta encima de él y empieza a desabrocharle la camisa mientras yo le quito los pantalones y calzoncillos alzándose así su apetecible pene erecto. No puedo resistirme y me lo meto en la boca. Noto como aumenta su excitación y eso me pone más caliente. No puedo resistirme más y quiero tenerlo dentro de mí. Cojo el condón de mi cartera y se lo pongo. Me la meto sin dudarlo. Y empiezo a balancearme.

      Cris se gira y empieza a tocarme los pechos. Yo también se los toco y de repente noto como Cris da un impulso hacia arriba. Él le ha introducido los dedos y ella está gozando. Echa su cuerpo hacia atrás y suelta un jadeo. Estamos todos excitados, a punto de corrernos, el orgasmo está cerca, pero no quiero que llegue, quiero seguir disfrutando de esto. Así que me levanto y le dejo paso a Cris. Él se levanta y se aparta a un lado. Nos mira con ésa mirada penetrante y ésa sonrisa picarona, a la vez que se muerde el labio. Ahora quiere que juguemos entre nosotras.
      Cris y yo nos miramos, acercamos nuestros cuerpos y empezamos a besarnos. Cris me coge de la mano y me lleva hacia el jacuzzi, el agua está muy caliente y yo ardiendo. Nos metemos y me coloco encima de Cris. Él no para de mirarnos a la vez que se toca el miembro. Estamos sobre un chorro de agua que hace que nuestra excitación no pare. Empezamos a frotar nuestros cuerpos mientras nos besamos en la boca, en el cuello, los pechos… Nunca lo había probado pero me gusta. Las dos jadeamos y estamos llegando al orgasmo, esta vez no podemos parar, se acerca, está aquí, llega, aahh. Las dos hemos llegado al climax, pero seguimos teniendo ganas de más. Él nos hace un gesto y nos vamos a la cama, mojadas.
      Él está tumbado y nos indica con un gesto que nos tumbemos a su lado. Se pone encima de Cris y la folla con fuerza. Se le ve muy excitado y sudoroso. Ella jadea sin parar gritando su nombre. Y de repente, noto como sus dedos largos y fuertes se introducen en mí, volviéndome loca. Ellos dos ya han llegado al clímax y para mi sorpresa ahora se centran en mí, él sigue con su mano en mi vagina y mi clítoris, mientras Cris chupa y absorbe mis pechos, que hace que sienta una mezcla de dolor y placer intenso. Ahora sí, ya no puedo más, no quiero que llegue pero aquí está, me corro, sí, dios, este es uno de los mejores orgasmos de mi vida, quiero más pero no hoy.
      Los tres nos quedamos en su cama y dejamos que nuestros cuerpos se relajen hasta caer en un placentero sueño. Vaya primera noche de Bora-Bora, ¿qué nos esperará mañana?

Escrito por La chica del vestido rojo y La gata con botas

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