lunes, 21 de enero de 2013

DE PROFESIÓN, ENTRENADOR SEXUAL


De profesión, entrenador sexual


No son psicólogos ni sexólogos en sentido estricto, y tampoco mercenarios del sexo, aunque en realidad todo es según se mire. Se hacen llamar instructores de sexo y, tal y como indica su nombre, enseñan a dar respuesta a los problemas de índole sexual de sus clientes.

¿Una profesión nueva? Algo así, aunque, al menos en el Reino Unido, llevan largo tiempo ejerciendo y ha sido ahora cuando se les ha reconocido como colectivo profesional de forma oficial o legal.

Como es fácil adivinar, su rol no se desarrolla con el paciente en una mesa ni tumbado sobre un diván, sino de forma práctica. Es decir, se trata de un terapeuta que trabaja en el dormitorio o en cualquier lugar íntimo con el paciente y cobra alrededor de 130 dólares por hora, aumentando a unos 200 dólares si la sesión incluye el coito.

Juegos eróticos y caricias

Además de la penetración, lógicamente, hay todo un abanico de tratamientos que incluyen juegos de rol, eróticos o caricias, entre otros recursos que buscan realizar un entrenamiento lo más eficaz posible para que el paciente supere sus posibles problemas psicológicos con respecto al sexo.


También puede ocurrir que el entrenador sexual no necesite pasar a la acción, bien porque no se considere adecuado o por no desearlo el cliente. La profesionalidad y la situación concreta dictará qué ha de hacerse en cada circunstancia, por lo que las conversaciones mantenidas al inicio del tratamiento indicarán lo que sea más conveniente.

Hasta tal punto se está organizando el colectivo, que incluso hay iniciativas de creación de un sindicato de ámbito europeo para la defensa de sus derechos profesionales, así como para el establecimiento de un código de normas. En él también se contemplarían los principios éticos que debieran regir su desempeño, algo que, tratándose del tema de que se trata, resulta de vital importancia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada