sábado, 1 de diciembre de 2012

¿Estás satisfecho/a con tu vida sexual?

Son muchas las personas que desearían tener una vida sexual satisfactoria. Otras presumen de tenerla. Pero casi todas las personas hemos pasado por épocas en las que nuestra sexualidad nos ha ocasionado malestar y mucha confusión.


Entonces, creemos que dicha confusión se pasará, que poco a poco no sólo entenderemos nuestros impulsos, sino que además conseguiremos equilibrar todos los factores que entran en juego: deseo, oportunidades, experiencia, educación, precauciones, compromiso... En el fondo de todo esto, en realidad lo que se anhela es la satisfacción. Cada persona busca y lucha por la felicidad en distintos ámbitos de la vida, igualmente, desea la felicidad en su vida sentimental y sexual. Pretende alcanzar la satisfacción sexual, lo cual no siempre resulta fácil.

En la consulta sexológica, una de las cosas que más puede llamar la atención es el tiempo que un buen número de personas tardan en buscar ayuda adecuada para sus problemas. A menudo, cuentan que, en el fondo, tienen la esperanza de que con el transcurso del tiempo sus problemas sexuales desaparecerán, que entonces podrán disfrutar de una salud sexual y alcanzarán la plenitud. Ésta es una fantasía porque en realidad las disfunciones no suelen desaparecer si no reciben el tratamiento adecuado.


Sin embargo, lo que se conoce estrictamente como disfunciones sexuales no son las únicas causas de insatisfacción sexual. Quizás sean las más evidentes, pero existen un sinfín de cuestiones más sutiles que pueden dificultar el placer sexual. Desde aspectos relacionados con la educación y las creencias de todo tipo −que pueden provocar vergüenza, culpa, incomodidad...−, hasta un simple desconocimiento acerca de los procesos y las respuestas sexuales. Como si eso fuera poco, además se encuentra el lastre que puede implicar el estrés y el exceso de trabajo, las presiones y obligaciones desmedidas, así como el acelerado ritmo de vida que mucha veces llevamos.

Para cada persona puede existir una razón y casi siempre es ésta susceptible de solución. Muchas veces simplemente se requiere de un cambio de actitud. Y si se piensa que ya se está satisfecho, quizás convenga recordar que la felicidad −en este caso, la satisfacción− no es un estado fijo e inamovible. Más bien es algo pasajero, un instante o una serie de instantes más o menos persistentes, que se desvanecen fácilmente −como una pompa de jabón que flota con suavidad−. Que dure más o menos dependerá del tiempo y del esfuerzo que estemos dispuestos a invertir en el intento.

¿Consideras que en este momento estás viviendo una época de satisfacción sexual? ¿A qué se debe? ¿Hay algo que eches en falta? ¿Cuál es tu actitud con respecto a tu satisfacción sexual? ¿Cómo crees que ha cambiado con el tiempo? ¿Has realizado un esfuerzo consciente por conseguir una vida sexual satisfactoria?


vía elmundo.es

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