martes, 13 de noviembre de 2012

CELOS

¿Son los celos parte de la relación amorosa?

¿ACASO LOS CELOS SON UN SENTIMIENTO DE TEMOR A PERDER A LA PERSONA AMADA?
Seguramente todos en algún momento de nuestra vida hemos sentido esa emoción que llamamos “estar celosos” respecto a alguna persona que para nosotros es importante. Por ello, sufrir celos de forma moderada es una respuesta emocional normal pero, sentirlos de manera exagerada y descontrolada lo convierten en algo patológico. Esto es señal indicativa de que a nivel psicológico hay algo que no marcha bien. Pero, ¿sabemos por qué sentimos celos?, ¿qué podemos hacer para superarlos? A lo largo de estas líneas nuestra intención será darle una explicación a estas y otras cuestiones.

¿Acaso los celos son un sentimiento de temor a perder a la persona amada?


A lo largo de la historia de la especie humana es bien sabido que los celos constituyen una problemática que cumple funciones específicas relacionadas con la supervivencia. Involucra a hombres y mujeres, y a pesar de que existen especificidades en la vivencia y expresión de este afecto, es una muestra de  expresión del temor de que la persona amada se aleje con otro sujeto. Si bien la existencia de los celos es universal y se basa sobre situaciones reales o fantaseadas, es posible considerar ciertas pautas para intentar manejarlos en favor de la construcción de relaciones de pareja adecuadas. Desde la Psicología Evolutiva, podría decirse que los celos tienen una función particular y universal en la historia de la especie humana dado que permiten la construcción de relaciones monogámicas y fieles. Así, los celos son emociones que funcionan como un mecanismo de defensa por medio del cual las personas garantizan la permanencia de su pareja y protegen la relación de posibles intromisiones de una tercera persona. Hasta aquí, parece todo normal, el problema llega cuando esta situación de defensa escapa a nuestro control y vemos peligro o interpretamos el peligro donde realmente no lo hay, pudiendo convertirse en una obsesión.


Varios estudios han señalado que aunque la naturaleza de los celos es la misma para ambos sexos, podemos distinguir diferentes elementos. Los hombres suelen preocuparse más ante la idea de que su pareja tenga relaciones sexuales con otro ("infidelidad sexual"), mientras que las mujeres sufren más cuando se trata de cuestiones que tocan lo que podría denominarse "infidelidad emocional". Lo anterior hace referencia a una situación en la cual la persona dedica tiempo, atención y recursos a otra que no es su pareja sin que necesariamente exista una relación sexual de por medio. Todo esto puede venir promovido por el sentimiento de posesión hacia nuestra pareja que cursa con un temor a perderla de nuestro lado al cual habría que sumar la baja autoestima que nos hace pensar que no valemos lo suficiente y que en cualquier momento puede aparecer una tercera persona con mejores cualidades que las nuestras y nos arrebate a nuestro ser amado.

Pero entonces, ¿cómo podemos saber cuando los celos dejan de ser una reacción normal y pasan a convertirse en algo patológico???

Empezaremos definiendo qué son los celos sanos como una preocupación por la posible pérdida de una persona amada o malestar por la relación real o imaginada que esa persona tiene con alguien más. Quienes sienten este tipo de celos prefieren que sus parejas permanezcan con ellos y no desean que tengan una relación demasiado íntima con nadie más. Esto a veces causa algunos problemas en la pareja pero no son demasiado serios ni producen un malestar intenso a ninguno de los miembros de la pareja. Por el contrario, los celos patológicos están acompañados de intensos sentimientos de inseguridad, auto-compasión, hostilidad y depresión y suelen ser destructivos para la relación.

Constantemente vemos en televisión o en los periódicos, casos de malos tratos o asesinatos, en los que el principal impulsor para tales conductas disruptivas son los celos en la pareja.
Es posible que la educación adquirida desde niño, haga que ese sentimiento se manifieste, pero además, se conoce que las personas que son inseguras, que tienen una baja autoestima y que son dependientes de los demás, son propensas a experimentar este sentimiento en su forma patológica. Por tanto, es aquí donde nos damos cuenta que los celos son un sentimiento subjetivo, para el cuál la razón a veces no funciona, y solo la persona que los tiene es capaz de saber qué se siente sin dejar que un argumento razonable pueda ayudarle a terminar con ellos .
Uno de los deseos más profundos que poseen los seres humanos es el de ser únicos, exclusivos. Ya desde los primeros años de vida se exige el amor exclusivo de la madre. Cuando en una relación se siente que el amor de la persona amada le ha sido quitado o está en peligro de serlo por una tercera persona, los celos aparecen.
Los celos son, de todas las enfermedades del espíritu, aquella a la cual más cosas sirven de alimento y ninguna de remedio, Michel Eyquem de la Montaigne.

Una explicación sobre el fenómeno de los celos es la que propone Bowlby con su “teoría del apego”. En experiencias realizadas con animales (Harlow, Lorenz, Bowlby), se determinó que el apego que éstos manifestaban por sus madres no estaban basados en la necesidad de alimentación sino en la de seguridad.Bowlby estudio esto en los seres humanos y postuló que en ellos se conserva la tendencia a una figura de apego durante toda la vida. Esta teoría ha ido afirmándose en las ultimas dos décadas, y a la que se han adherido importantes profesionales de la psicología. La madre, figura de apego inicial, puede ser sustituida por otra persona, por ejemplo, la pareja.
Según esta teoría, los celos serían la emoción que manifiesta la ansiedad ante la posible pérdida de nuestra necesaria figura de apego, la que nos brindaría seguridad psicológica, (esto puede darse a nivel inconsciente aunque la relación sea controvertida).De acuerdo a lo expresado, los celos serían una reacción natural ante la posible pérdida de nuestra pareja. Lo que determinará que los celos sean patológicos o normales es su intensidad y el hecho de que se deban a una causa justificada o infundada.
La ilusión que se tiene de ser único y extraordinario en el mundo se esfuma al entrar en escena "un tercero".
La soledad provoca tal angustia que hace crecer el miedo de perder a la persona amada. Justamente para contrarrestar esa angustia es que surgen los celos. A su vez, demuestran el dolor que conlleva darse cuenta que uno no es irremplazable.
En una pareja es importante respetar la libertad de cada miembro, su estado anímico y sus necesidades. Cuando en ocasiones uno de los integrantes de la pareja se cree propietario de los sentimientos de él o de ella, entonces, el equilibrio se rompe y aparecen los celos.
El perfil psicológico de la persona que siente celos se relaciona con la baja autoestima y la inseguridad. Estas personas, además de tener reacciones emocionales negativas, tienen necesidades de estimación y demanda continua de aprobación. La persona celosa reclama un sacrificio, desea ser amado incondicionalmente, siendo incapaz de sacrificarse, puesto que suele ser demasiado egoísta y desconfiado. Por estas necesidades de estimación, suelen demandar constante aprobación.
Cualquier cambio en el contexto de la pareja puede llegar a ser motivo para una reacción de celos en las personas. Aparecen pensamientos de engaño y se atiende selectivamente a señales de alerta, creando de esta manera un rival imaginario inexistente. Al no poder controlar estos sentimientos la persona se torna cada vez más insegura e hipervigilante, generando, como consecuencia, reacciones agresivas o "escenas de celos".
A largo plazo, los interrogatorios se vuelven rutina, la persona celosa controla la libertad y movimientos de su pareja y la relación comienza a deteriorarse. La comunicación se ve reducida exclusivamente a las preocupaciones y pensamientos del celoso.

El bienestar de la pareja teñida de celos se va debilitando paulatinamente. En una pareja donde los celos predominan, se presenta la frustración y la pérdida que provocan odio y agresión. Así, llegan a cuestionar si realmente existe amor entre ellos.
James Parr, filósofo existencialista, propone causas y prevenciones de los celos románticos en su libro "Nuevas maneras de amar: Cómo la autenticidad transforma las relaciones". En este libro expone su creencia sobre los celos y dice que surgen en una relación amorosa debido a tres factores: comparación, competencia y el temor a ser reemplazado.
Si la persona se vuelve más autónoma y creativa la probabilidad de que los celos se produzcan es menor, ya que la relación entre estos tres factores se torna menos significativa.
Si uno se ama a sí mismo, la comparación con los otros disminuye y cuando la competencia no existe, se es menos vulnerable a sentir celos. Al volverse irremplazable en una relación los celos desaparecen.
Según Parr, la manera básica para prevenir los celos, es volverse una persona única e irremplazable para la persona amada, y para eso, tornarse más auténtico es lo que se necesita. Así, se trasciende el peligro de ser reemplazado por potenciales rivales.
En ocasiones, cuando los celos aparecen, son debidos a una mala interpretación de situaciones ambiguas. En vez de parar a pensar en otras posibles explicaciones, se permite que las emociones inunden el razocinio. Por este motivo, es muy importante tomarse un momento para analizar tanto las impresiones como los pensamientos que atraviesan la mente en situaciones ambiguas.
Los celos tienen una compleja psicopatología, y los celos patológicos se presentan en diversas situaciones, incluyendo la paranoia conyugal (Síndrome de Otelo), limitada al delirio de celos que involucra a la pareja.En el delirio celotípico lo que sucede es que el sujeto transforma la situación de la relación amorosa en una situación triangular. El tercero introducido es un rival sobre el que se proyecta resentimiento y odio, acumulados por las frustraciones que ha sufrido o sufre el delirante celoso, que se siente burlado y abandonado.La angustia del paciente por delirios sobre la infidelidad de su esposa/o se convierte fácilmente en ira. La persona puede hacer de forma incesante acusaciones, espiar o seguir a su esposa/o, y malinterpretar acciones simples.

Reflexionemos… ¿Podemos hacer algo para evitar caer en esto? Vigilar nuestra autoestima, nuestra independencia, cuidar nuestra relación sin suponer finales trágicos, permitiéndonos disfrutar el presente y mirando con ilusión el futuro. 



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