sábado, 17 de noviembre de 2012

¿Sabes interpretar las señales del lenguaje no verbal?



Habilidades en comunicación sexual
Por María Pérez 8 nov 2011 16:52




El lenguaje no verbal que revela nuestra cuerpo así como la dicción, tono y ritmo de nuestras palabras influyen en el cortejo.

Siempre nos han maravillado las habilidades innatas que algunas personas tienen para relacionarse sexualmente; su destreza en el conocimiento de ese complejo entramado de miradas, gestos y palabras. Manejan con maestría los códigos del paralenguaje, donde  juega una función capital el volumen, el tono de la voz, el ritmo, las pausas y los silencios. Saben transitar por los intrincados derroteros del coqueteo y la seducción. Para esas afortunadas personas, el cortejo no tiene secretos. Y esa gracia innata, como la belleza, se tiene o no se tiene; los demás hemos de ir haciendo pinitos entre ensayo y error.

Entre las habilidades para llevar a cabo el cortejo —palabra en desuso en el lenguaje coloquial, pero que define muy bien la búsqueda de apareamiento— destaca el conocimiento de la comunicación no verbal y de las diferentes tradiciones culturales y conductas sociales. Su desconocimiento puede suponer un verdadero galimatías, sin contar que, además, el envío de señales equivocadas frustrará casi seguro el acercamiento.

Ahora se suele utilizar el término coloquial de “ligue” para definir la búsqueda de acercamiento entre dos personas con fines sexuales-amorosos. La finalidad del encuentro es difícil de precisar; hay quien buscando sexo, encuentra el amor de su vida, y quien buscando amor, se queda en un buen o regular encuentro sexual. Por otro lado, los intereses de las dos personas no siempre coinciden. De cualquier forma, en estos casos, lo mejor es la naturalidad. Cada uno y cada una tiene su estilo: si lo tuyo no son los chistes, no te hagas el gracioso; si te sientes cohibida luciendo un escote despampanante, no te esfuerces pensando que eso te hará más atractiva, al contrario, puede restar naturalidad y armonía a tus movimientos. En el amor y el sexo hay un amplio abanico de posibilidades y hay gustos para todos. Merece la pena mostrarse tal cual somos y no tener que pasarse la vida representando un papel.

No obstante, seguir el principio de naturalidad no quiere decir no prestar atención al complejo lenguaje de la seducción, y aquí no vienen mal algunas recomendaciones. En primer lugar,¡atrévete!Si alguna persona te interesa, a por ella: abórdala, busca oportunidades de encuentros, manifiesta claramente tu interés. Es importante no avasallar; siempre tiene que haber una salida elegante para que la otra persona pueda decir no, y nosotros debemos aceptarlo sin por ello sentirnos rechazados.

Aceptar un no es esencial. No hay nada peor que las personas pelmas; aquellas que se vuelven realmente pesadas y parece que llevan incorporado un  dispositivo ahuyentador de posibles citas. Aquí la empatía es esencial. Para no meter la pata debemos tomar en cuenta las señales que la otra persona emite: si cuando nos acercamos, retrocede, echa el cuerpo para atrás, o rehúye la mirada es señal inequívoca de que no desea el contacto. Por el contrario, podríamos considerar que es muy buena señal si mantiene la mirada y se inclina hacia nosotros.


No solemos ser conscientes de las señales no verbales que emitimos. No obstante, seguimos pautas bastante comunes; la psicología de la comunicación ha estudiado con detalle cómo participamos en este juego. Las mujeres suelen tocarse el pelo, fruncir los labios, mover los parpados o jugar con sus pulseras, mientras que los hombres suelen echarse hacia adelante, sacando pecho; se mantienen erguidos, balanceándose hacia el frente. Algunos gestos tantean la intención de contacto físico: inclinarse hacia adelante, adelantar un pie, acariciarse el brazo, las manos o la nuca, y también, en otras situaciones, acariciar a un niño o a un animal. Fingir un roce casual es la principal técnica para el primer contacto. Si la persona se inclina y sonríe, si nos mira con ojos brillantes, si devuelve el contacto, nuestros gestos son bien recibidos y es señal inequívoca de que estamos en sintonía y podemos seguir avanzando.

¿Sueles reconocer los signos de acercamiento sexual? ¿Cómo te manejas en este lenguaje? ¿Formas parte del grupo de personas afortunadas que dominan los secretos del cortejo o necesitas más entrenamiento? ¿Entre tus conocidos identificas alguna persona que tenga mucha habilidad para ligar o que, por el contrario, le falten habilidades? 

Via: http://mujer.es.msn.com/sexualidad/blogs/sexo-amores-y-desamores/portada.aspx?page=4

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